Por qué Julián Quiñones, un niño que creció pobre en Narño terminó jugando para la selección de México

Por qué Julián Quiñones, un niño que creció pobre en Narño terminó jugando para la selección de México

En el país azteca se hizo profesional, jugó con la selección colombiana U20, pero no lo volvieron a llamar, se nacionalizó mexicano y se convirtió en su héroe. En las calles de Magüí Payán hoy no hay fiesta. No celebran el gol de Julián Quiñones. Ese pueblo a orillas del río Telembí, en Nariño, es golpeado por la violencia desde hace años. La presencia de grupos armados ha marcado la vida de sus habitantes y ha puesto a prueba la tranquilidad de quienes encuentran en el río Magüí una fuente de sustento diario. Magüí Payán es una llanura húmeda, similar al escenario que vivió Julián en el partido inaugural. Un partido donde sólo le bastaron 9 minutos para demostrar su hambre de gol. Aprovechó un robo de su compañero para rematar en busca de la gloria. Lo logró, marcó el primer gol del Mundial 2026. Quizás, lo hizo como cuando jugaba en esa zona del Pacífico en la que jugaba. Fue en ese rincón del Pacífico colombiano, donde el fútbol suele convertirse en un escape de la realidad, donde Julián aprendió a patear una pelota. Lo hizo con la misma determinación con la que años después marcó el primer gol de México en el Mundial de 2026. Creció rodeado de una fuerte tradición afrocolombiana, entre los sonidos de la marimba de chonta y los tambores que acompañan las celebraciones de la región. En Magüí Payán pescar es tan cotidiano como para un futbolista haciendo «21». Pero a Julián le atraían más las pelotas que los ganchos. Jugaba descalzo. No había dinero para equipos de golf de marca y mucho menos para canchas en buenas condiciones. La tierra era su pasto y el intenso calor del Pacífico acompañaba cada uno de sus improvisados ​​entrenamientos. Sin embargo, Nariño terminó quedándose pequeño para aquel joven que soñaba con llegar lejos. Decidió buscar nuevas oportunidades a más de 400 kilómetros de su casa y llegó a Cali, donde inició su proceso en el Fútbol Paz, academia y club de formación deportiva amateur. Allí comenzó a mostrar las habilidades que había desarrollado en los pastos de su tierra natal. El sueño hecho realidad: las puertas abiertas en México para Julián Quiñones La vida junto al río, la tranquilidad mezclada con el miedo que impone la violencia, quedó atrás. Los goles empezaron a abrirle puertas y un mundo nuevo apareció frente a él. Con tan solo 18 años salió de Colombia y puso rumbo a México. Llegó a las divisiones menores de Tigres UANL, el primer paso de una carrera que lo terminaría llevando a convertirse en figura de la Liga MX. Su primera gran oportunidad llegó con Venados FC, equipo de segunda división donde tuvo destacadas actuaciones. Posteriormente recibió el llamado de Arturo Reyes para integrarse a la Selección Colombia Sub-20. Compitió en el Campeonato Sudamericano 2017 y posteriormente en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, donde obtuvo la medalla de oro. En ese grupo compartió vestuario con Luis Díaz, quien en ese momento aún no era la estrella internacional que es hoy. Su carrera se aceleró. Pasó por Tigres, Atlas, volvió a Tigres, volvió al Atlas y luego fue fichado por el América de México. Con goles y títulos se ganó el cariño de la afición mexicana y poco a poco empezó a construir una identidad que terminaría por alejarlo de la Selección Colombia. |Le puede interesar El polémico árbitro colombiano que recibió el voto de confianza de la FIFA para abrir el Mundial de México encontró estabilidad, reconocimiento y oportunidades que nunca imaginó cuando jugaba descalzo en Magüí Payán. Como todo futbolista, soñaba con tocar la gloria y sentía que ese camino estaba más cerca del otro lado de la frontera. Tomó una decisión que hoy no parece pesarle, aunque para muchos aficionados colombianos todavía es un tema de debate. La decisión que cerró las puertas a la Selección Colombia Mientras Quiñones brillaba en México, Colombia atravesaba una profunda crisis ofensiva. Luego de la eliminación rumbo al Mundial de Qatar 2022, la Federación Colombiana de Fútbol optó por Néstor Lorenzo para liderar un nuevo proceso. Buscando alternativas para renovar el ataque, el técnico argentino puso sus ojos en el delantero nacido en Nariño. Sin embargo, el interés llegó demasiado tarde. Para ese entonces, Julián Quiñones ya había iniciado formalmente su proceso de nacionalización mexicana. Mientras en Colombia apenas comenzaban a considerarlo como una opción real, en México ya lo veían como parte del futuro del equipo. Luego de obtener la ciudadanía, recibió el llamado del Tri y debutó oficialmente en 2023 en un partido contra Honduras. Su historia siguió creciendo. Luego de consolidarse en la Liga MX, dio el salto al fútbol de Arabia Saudita, donde actualmente juega en el Al-Qadsiah FC. Hoy, a sus 29 años, es uno de los referentes ofensivos de México. Ya dejó su huella en la historia al marcar uno de los goles más rápidos de la selección mexicana en un Mundial y el tercero más rápido en la historia de los mundiales. Muchos en Colombia creen que el país perdió a un delantero diferente. Pero la realidad es que el destino de Julián Quiñones empezó a escribirse mucho antes de aquel llamado de Néstor Lorenzo. México lo recibió cuando era apenas un joven con sueños. Le abrió las puertas del fútbol profesional, le hizo figura y le ofreció el escenario que siempre buscó. Por eso, si bien nació entre los ríos y manglares de Nariño, fue con la camiseta del Tri que terminó encontrando su lugar en la historia de los Mundiales. Al final, Julián acabó brillando más que la propia Shakira. Ella fue la estrella del estreno, pero la mala organización se la alejó y Quiñones aprovechó para arrebatarle la gloria y ser la verdadera estrella del inicio del Mundial. Ver también: Navegación de publicaciones

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