Mientras los coches bomba siembran el terror en Medellín, Fernando Rendón trajo a los poetas más importantes del mundo para su festival que cumple 35 años. El plan parecía una locura, demasiado simple. Se trataba de lograr que poetas de todo el mundo recitaran en el Cerro Nutibara, Medellín, en momentos en que un coche bomba explotaba en cada rincón de la ciudad. En aquella época los recitales de poesía no eran más que aburridas reuniones de amigos en algún aburrido bar o cafetería de la ciudad. Por eso, la idea de Fernando Rendón de sacar a los poetas de sus cuevas, a primera vista, no parecía más que un proyecto condenado al fracaso. El 28 de abril de 1991, con el apoyo voluntario de algunos poetas locales, entre ellos la poeta Ángela García, expareja de Rendón, se realizó el primer Festival Internacional de Poesía de Medellín, que inicialmente se denominó Un Día con la Poesía. La idea de realizar el Festival le surgió a Fernando Rendón un día a través de un sueño. El evento superó incluso las expectativas más optimistas: alrededor de 1.500 personas acudieron al cerro para escuchar por primera vez poemas al aire libre. La lista de los 16 poetas que se presentaron estuvo integrada, en gran medida, por los fundadores del evento. Tres décadas después, Fernando Rendón ha realizado ediciones en las que ha reunido hasta 60 mil espectadores. Además, ha traído alrededor de 2.000 poetas de 175 naciones, entre ellos premios Nobel como el nigeriano Wole Soyinka, quien asistió al certamen en 2005. También puede leer: ¿Qué pasó con Peter Florence, el creador del Hay Festival, que nunca más fue visto en Cartagena? Fernando Rendón, un Don Quijote nacido en Medellín Desde pequeño, Fernando Rendón se apasionó por la lectura, escuchando a su padre, Eduardo Rendón, hablar sobre los clásicos de la literatura con personajes como León de Greiff y Jorge Zalamea. A las 8 de la noche se apagaron las luces de la casa y el pequeño Fernando se escondió bajo las sábanas con una linterna para seguir leyendo a Julio Verne. También puedes leer: El tesoro perdido de León de Greiff que apareció debajo del estacionamiento de un prostíbulo en Bogotá Este impulso de ir en contra de lo establecido duró toda su vida. Pasó todo el colegio dando clases en la biblioteca, donde la bibliotecaria Gloria Bemúdez actuó como cómplice de su formación literaria autodidacta. Finalmente, Fernando dejó el colegio San José en cuarto año de secundaria y se dedicó a ser poeta de tiempo completo en los cafés del Medellín de los años setenta, donde conoció a los poetas Juan Manuel Rocca, sobrino de Luis Vidales, el único poeta de vanguardia que tuvo Colombia, y Raúl Henao. Junto a ellos fundó la revista de poesía Clave de Sol en 1972. Por esa época también nació su primer hijo, Luis Eduardo Rendón, con quien actualmente trabaja en Prometeo Inc., empresa impulsora del Festival. El poeta chino Jidi Majia entregó el reconocimiento a Fernando Rendón por su contribución a la distribución del arte a nivel global. Así como su padre le advirtió que dedicarse a la poesía era una sentencia segura a morir de hambre, Fernando tuvo que trabajar como asistente judicial y hacer algunas apariciones como periodista en los diarios El Correo de Medellín y La Opinión de Cúcuta para sustentar su vida como poeta. Pero a pesar de sus esfuerzos, no pudo evitar la pobreza, que se afianzó a medida que llegaron sus otros tres hijos. Una de las anécdotas que más recuerda el poeta colombiano fue un día en que no desayunaban y escucharon un fuerte golpe en el techo de zinc de la casa donde vivían. Un pajarito se había estrellado. La familia salió a ver el cadáver del animal, lo miraron con tristeza, pero, al mismo tiempo, sabían que era lo único que podrían comer en todo el día. Hicieron un caldo con el pajarito, que milagrosamente acabó alimentando a seis personas. En 1982 fundó junto a algunos amigos la revista Prometeo, antesala del Festival Internacional de Poesía de Medellín, que actualmente es el más grande del mundo. El ‘Día con la Poesía’ se convirtió en el Festival de Poesía más grande del mundo Con el combustible que dejó la primera edición del Festival, Fernando y sus compañeros de proyecto organizaron la segunda edición. El objetivo era el mismo: arrancar la poesía de los espacios intelectuales exclusivos y convertirla en algo para todos. Fernando cree que la poesía tiene que ser accesible a todos, porque “es como si el amor y la libertad estuvieran destinados a unos pocos elegidos y no a toda la especie humana”, afirma. El segundo encuentro llenó todos los espacios. Llegaron 20 mil personas y llegó el momento de que los poetas leyeran sus obras con megáfono en mano para que nadie se quedara sin escuchar. Los problemas tampoco se hicieron esperar. Uno de los mayores opositores de Fernando Rendón ha sido el vallecaucano Harold Alvarado Tenorio, quien en varias ocasiones ha cuestionado el uso de los recursos públicos del Festival, asegurando que el poeta hizo de ello un negocio familiar. Además, también ha acusado a Rendón de tener vínculos con la extinta guerrilla de las FARC, algo que nunca ha sido probado. Sin embargo, la decimonovena edición fue probablemente una de las más significativas para los fundadores del Festival. Las filas del público que abrieron sus coloridos paraguas formaron una especie de arcoíris entre el torrencial aguacero que cayó sobre las gradas del teatro Carlos Vieco. Las más de 3 mil personas permanecieron de pie. El Festival se inauguró con las palabras de su creador: «En un propósito impasible nos organizamos bajo un proyecto radiante del mundo venidero. Poseemos las llaves de la nueva vida en construcción». Inmediatamente, con el poeta sudafricano Daniel Kunene, comenzaron las cuatro horas de lectura bajo la lluvia. La edición de este año contó con la presencia de 68 poetas de 32 países diferentes, entre los que destacaron el irlandés Paul Muldoon, premio Pulitzer de Poesía, y el poeta iraquí Ali Al-Shalah. Fernando Rendón con Paul Muldoon, uno de los poetas contemporáneos más importantes de Irlanda. Ayer se leyó el último verso de la tarde. A partir de hoy, Fernando Rendón y su equipo comenzarán a buscar a los poetas y los 2 mil millones de dólares que necesitan para realizar el evento el próximo año. Si bien cuentan con el apoyo del Ministerio de Cultura, ya que el Festival fue declarado patrimonio cultural de la Nación en 2009, lo que les da el Ministerio solo cubre una parte del evento, tendrán que buscar la otra. También te puede interesar: Navegación de publicaciones






