Cafetales, páramos, lagunas, cascadas y artesanías son parte del compromiso nacional para 2026 contra ONU Turismo El camino es una sucesión de curvas entre verdes montañas. De repente aparece un lugar que parece congelado en el tiempo. Jericó no se revela de golpe, sino que se deja descubrir poco a poco. Primero se revelan las laderas cubiertas de cafetales, luego los coloridos balcones que asoman entre la neblina matutina y, finalmente, las torres de las iglesias que dominan el paisaje como si vigilaran cada rincón del municipio antioqueño. Una postal lejana desde Jericó, Antioquia. Ese encanto es precisamente el que hoy tiene a Jericó compitiendo por un lugar en uno de los reconocimientos más importantes del turismo mundial. El municipio forma parte de los ocho destinos colombianos nominados para ingresar al programa Mejores Pueblos Turísticos 2026, una iniciativa de Turismo de la ONU que destaca a pueblos rurales capaces de preservar su patrimonio cultural, proteger sus recursos naturales y generar desarrollo para sus comunidades a través del turismo sostenible. Colombia ya ha tenido representantes en esta selecta lista internacional como Murillo o Jardín, pero en esta ocasión son varios los municipios que buscarán abrirse camino hacia destinos de todo el mundo y demostrar que la riqueza turística del país va mucho más allá de las grandes ciudades. Las localidades colombianas que buscarán hacer historia a nivel internacional Entre las elegidas también aparece Consacá (Nariño). Allí el verde parece tener una tonalidad más intensa y el aire lleva ese aroma fresco a tierra húmeda característico de los Andes nariñenses. A lo lejos, el volcán Galeras vigila el territorio como un guardián permanente. Quienes llegan se encuentran con un municipio tranquilo, rodeado de fincas, cultivos y paisajes que conservan gran parte de su esencia rural. |Quizás te interese El barranquillero que pasó de trabajar en trenes en Nueva Jersey a vivir un Mundial con la Selección de Ghana. Otro candidato es El Peñón (Santander). Es un pueblo que parece aferrarse a la sierra y convivir con una geografía imponente. Las montañas lo rodean como muros naturales y la vida avanza con la tranquilidad de los territorios rurales. Sus cuevas, senderos y parajes naturales la han convertido en uno de los destinos emergentes para el turismo santandereano. El Peñón, Santander Caldas tendrá doble representación. El primero llega con Marulanda, uno de esos lugares donde la niebla forma parte del paisaje cotidiano. Allí las montañas, los páramos y los extensos valles dibujan una postal que escapa al ritmo acelerado de las grandes ciudades. Sus casas tradicionales y calles empinadas conservan gran parte de la identidad que ha caracterizado al municipio durante generaciones. La segunda apuesta caldense es Norcasia, un destino que ha encontrado en la naturaleza su principal fortaleza. Embalses, ríos y cascadas dominan el paisaje. El agua se abre paso entre cañones y montañas, creando escenarios que han convertido al municipio en un referente para quienes buscan turismo de aventura y experiencias al aire libre. Huila también tendrá un representante en Paicol, también conocida como la «Puerta del Viento». Sus calles conservan la arquitectura tradicional de los pueblos del interior del país, con amplios corredores, coloridas fachadas y plazas que siguen siendo el punto de encuentro de la comunidad. A su alrededor se pueden visitar cuevas, barrancos, cañones y senderos que han fortalecido su atractivo turístico en los últimos años. Paicol, Foto: Gobernación del Huila La lista continúa con Sesquilé, en Cundinamarca, un municipio profundamente ligado a la historia muisca y a la leyenda de El Dorado. Su cercanía a la laguna de Guatavita le ha permitido consolidarse como uno de los destinos culturales y naturales más importantes del altiplano cundiboyacense. Finalmente aparece Usacurí, en Atlántico. Allí el paisaje cambia por completo. El calor del Caribe se mezcla con el sonido de los pájaros y la artesanía de decenas de familias que elaboran sombreros, bolsos y otras piezas con palma de iraca. Sus calles tranquilas y su tradición artesanal le han dado una identidad única dentro de la región. Con estos ocho municipios, Colombia buscará volver a destacarse en el escenario internacional y demostrar que algunos de sus mayores tesoros turísticos se encuentran lejos de las grandes capitales. Lugares donde la naturaleza, la cultura y las tradiciones siguen marcando el ritmo de la vida diaria. Ver también: Navegación de publicaciones





