Proquinal comenzó pequeño en Puente Aranda y ya cuenta con una planta de tejidos acrílicos en Costa Rica desde donde ahora atiende a clientes de América y el Caribe. Lejos de los focos, de los vestuarios, de las canchas y de las grandes estrellas, hay un negocio silencioso que también forma parte del Mundial de 2026. Millones de aficionados llegarán a los estadios de México, Estados Unidos y Canadá sin imaginar que una empresa colombiana está detrás de gran parte del confort que encontrarán en las gradas. No tiene contrato directo con la FIFA ni aparece en transmisiones televisivas, pero se ganó su lugar a base de experiencia, innovación y una historia que comenzó hace más de medio siglo en Bogotá. Esto es Spradling | Proquinal, empresa que años atrás se conocía simplemente como Proquinal. Su origen se remonta a la década de 1950, cuando un grupo de empresarios decidió crear una fábrica de tejidos vinílicos en Colombia. El proyecto tomó forma oficialmente en 1959 con la constitución de Productos Químicos Nacionales, nombre del que nació la reconocida sigla Proquinal. Proquinal cuenta con dos plantas, una en la ciudad de Bogotá y otra en Costa Rica. Anualmente produce más de 24 millones de tejidos. Foto: Archivo privado Desde sus primeros años, la empresa apostó por la tecnología europea, incorporando maquinaria alemana para la fabricación de tejidos recubiertos. Sin embargo, el mercado colombiano pronto se volvió demasiado pequeño para sus ambiciones. Durante los años 60 inicia su expansión internacional, poniendo sus ojos en el Caribe y otros mercados cercanos. La calidad de sus productos también le abrió las puertas de la industria automotriz colombiana. Empresas como Colmotores, Leonidas Lara e Hijos y Sofasa se convirtieron en algunos de sus clientes más importantes, consolidando una reputación que sería clave para el siguiente salto. |Quizás te interese Cómo nació en Antioquia hace más de 90 años la empresa cementera que más vende en Colombia. El movimiento más arriesgado se produjo en los años 70, cuando decidió entrar en el mercado estadounidense. Lo que parecía una apuesta difícil acabó convirtiéndose en el gran trampolín de la compañía. Su éxito exportador fue tal que recibió la Medalla de Plata del Exportador en 1981 y, cinco años después, la Medalla de Oro, reconocimientos que otorga la Presidencia de la República. Todo esto ocurrió en un momento en que Colombia aún no experimentaba una apertura económica. Exportar era mucho más complejo que hoy, lo que hace aún más llamativo el crecimiento internacional que logró la empresa. La alianza que la llevó a los estadios del mundo Luego de consolidarse como uno de los mayores exportadores del país, Proquinal encontró un socio que impulsaría definitivamente su expansión global. La empresa se integró con Spradling Group Inc. y All Cargo Intermodal Forwarding Inc. en Estados Unidos. Posteriormente también llegó a Europa a través de Euro Spradling, fortaleciendo una red internacional que se extendió a Centroamérica con operaciones en Costa Rica. Actualmente, entre el 50% y el 55% de su producción se destina a los mercados internacionales. Sus tejidos recubiertos y materiales especializados se utilizan en tapizados, paneles, suelos y superficies diseñadas para soportar un uso intensivo y constante. Fue precisamente esa resistencia la que acabó abriendo las puertas al negocio de los estadios. La compañía hizo su debut mundialista en Alemania, participando en el estadio de Frankfurt. Esa experiencia le permitió posicionarse como proveedor de algunos de los recintos deportivos más importantes del planeta. Estadio de Francfort. Hoy sus materiales están presentes en el nuevo Santiago Bernabéu, en el estadio del Atlético de Madrid y en el futuro Spotify Camp Nou de Barcelona, tres de los proyectos deportivos más ambiciosos de Europa. La presencia colombiana en el Mundial 2026 La historia continúa ahora en el Mundial de FIFA 2026. Extendiéndose | Proquinal participa en varios de los estadios que albergarán partidos del torneo. En México está presente en el Estadio Akron de Guadalajara y el Estadio Banorte de la Ciudad de México. En Estados Unidos aparece en sedes como el Lumen Field de Seattle, el Gillette Stadium de Foxborough, el Lincoln Financial Field de Filadelfia y el Hard Rock Stadium de Miami, uno de los recintos más modernos del campeonato. Pero el negocio de la empresa va mucho más allá del fútbol. Sus materiales siguen siendo utilizados por fabricantes de autobuses, sistemas de transporte masivo y ensambladores de automóviles. En Colombia participa en proyectos asociados a TransMilenio, mientras que en Estados Unidos mantiene una fuerte presencia en el mercado de autobuses escolares. No son las figuras que aparecen en las portadas ni los protagonistas quienes levantan la copa. Sin embargo, su trabajo es parte de la experiencia de millones de fanáticos en todo el mundo. Son de esos actores silenciosos que rara vez reciben reconocimiento, pero que son imprescindibles para que cada partido se viva cómodamente desde la grada. Mientras las cámaras apuntan a los jugadores, una empresa nacida en Bogotá sigue demostrando que también hay talento colombiano en los detalles que sustentan el mayor espectáculo del fútbol mundial. Ver también: Navegación de publicaciones





