Los precios internacionales del crudo registraron una caída generalizada tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de un alto el fuego de dos semanas con la República Islámica de Irán.
La decisión responde a la recepción de una propuesta de diez puntos enviada por Teherán, que el presidente calificó como una base viable para las negociaciones y la desescalada del conflicto.
Tras el comunicado oficial, el crudo estadounidense cayó un 18% hasta situarse por debajo de los 93 dólares por barril, mientras que en Londres el crudo Brent cayó un 6% hasta situarse en 103,40 dólares.
La tregua de 14 días detiene temporalmente las hostilidades en el Golfo Pérsico y alivia la presión sobre la economía global.
Trump afirmó que el aplazamiento de acciones militares responde al cumplimiento de objetivos estratégicos y a los esfuerzos diplomáticos del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.
El acuerdo establece un alto el fuego bilateral sujeto a la reapertura inmediata y segura del Estrecho de Ormuz, ruta por la que transitan 12.000.000 de barriles diarios y cuyo cierre anterior había impulsado los precios del petróleo cerca de los 150 dólares.
Los medios iraníes interpretan la suspensión de la ofensiva como una consecuencia directa de las capacidades defensivas de la República Islámica y de las bajas sufridas por las fuerzas estadounidenses en operaciones anteriores.
Las autoridades de Teherán describieron la situación como una victoria histórica contra la administración de Washington. Esta transición de las amenazas militares a una mesa de negociaciones basada en la propuesta iraní restableció la confianza entre los inversores.
Estabilización del mercado energético
Expertos financieros señalaron que la desescalada militar no sólo impactó al crudo sino que también generó caídas considerables en los costos del gas natural y el gasóleo a nivel mundial.
La administración estadounidense aseguró que hay avances significativos hacia el logro de un acuerdo de paz a largo plazo en Asia Occidental.
El mercado energético mundial reaccionó con optimismo ante el compromiso de mantener abierto el flujo comercial en el Estrecho de Ormuz.
Con este paso, los actores económicos esperan que la diplomacia prevalezca sobre la guerra para consolidar la estabilidad del suministro energético en los próximos meses.





