Los 6 alcaldes de los últimos 20 años y la empresa de renovación urbana han intentado desde 2007 firmar el contrato, pero las licitaciones no han funcionado. Uno de los proyectos prioritarios para el alcalde Luis Eduardo Garzón fue lograr la renovación urbana del sector San Victorino. Y lo intentó en 2007 a través de la Empresa que se encargaba de la renovación urbana de Bogotá (ERU), entonces encabezada por el exconcejal Carlos Baena. El objetivo fue diseñar, construir y poner en marcha un Centro Comercial en las manzanas 10 y 22 del sector San Victorino en Bogotá. El intento fracasó como ha sucedido en las siguientes 6 alcaldías. El último intento se hizo en la alcaldía de Galán, y acaba de ser frustrado. El 7 de marzo del año pasado, el gerente de Renobo, Carlos Felipe Reyes, abrió el proceso para recibir propuestas de los interesados en avanzar en el proceso de transformación del sector comercial de San Victorino en los bloques 10 y 22. Al inversionista seleccionado en la licitación se le entregarían los derechos fiduciarios sobre los terrenos propiedad de la entidad por un valor de $354.000 millones, pero la iniciativa no fue recibida por constructores, inversionistas y empresarios. Finalmente apareció un proponente: Savicoms. Centro de Comercio Mayorista Internacional San Victorino. Al final, después de aproximadamente un año de socializar el proyecto con comerciantes, antiguos propietarios, comunidad, desarrolladores y responder a más de 430 observaciones, Renobo declaró desierta la convocatoria y el 5 de enero de 2026 concluyó el proceso. Con esta última frustración se completan unos 10 procesos fallidos llevados a cabo en 6 administraciones, comenzando por el de Lucho Garzón en 2007. Los intentos del pasado y hasta dónde llegaron El proyecto San Victorino es una iniciativa pública que busca la construcción de 92.000 metros cuadrados de área privada, la entrega de 7.500 metros cuadrados de espacio público con la generación de más de 8.500 empleos directos, durante la ejecución del proyecto. El primer empujón lo dio el exalcalde Luis Eduardo Garzón y no lo logró. Luego vino la desafortunada alcaldía de Samuel Moreno, en la que fue destituido y apenas avanzó. Clara López lo reemplazó sin mayores avances en el plan de construcción de un gran y ordenado centro comercial mayorista. En 2012, el turno le correspondió al actual presidente Gustavo Petro. Nombró a Francisco Jácome para la Empresa de Renovación Urbana de Bogotá y por allí también pasó Néstor Eugenio Ramírez y ninguno de los dos funcionarios logró revitalizar el corazón de Bogotá. Aunque en varias ocasiones la Alcaldía de Bogotá ha firmado convenios con los comerciantes de San Victorino en busca de ordenar el espacio público, mejorar la convivencia entre comerciantes, la seguridad de la zona y reactivar la economía. Todo ha sido infructuoso. Posteriormente, pasó la segunda Administración del exalcalde Enrique Peñalosa entre 2016 – 2019 y como Directora de la Empresa de Renovación Urbana Lina Margarita Amador Villaneda. Durante ese Gobierno tampoco ocurrió nada extraordinario en la renovación del corazón comercial de la ciudad. Pero cabe señalar que fue durante el primer Gobierno de Peñalosa en los años 90 cuando se inició una transformación del sector, que incluyó al barrio de Santa Inés donde se ubicaba el antiguo cartucho habitado por habitantes de calle. En el Gobierno de la exalcaldesa Claudia López, en 2023 se avanzó en un proceso precontractual a través de Renobo. El director, Juan Guillermo Jiménez, se reunió con inversionistas, constructores, promotores y comerciantes sanvictorinos interesados en el proyecto, a quienes socializó la iniciativa y anunció las bases de la licitación que se abriría en abril de ese año. El proceso de selección sería en la modalidad de subasta pública, para arrendar los inmuebles con un precio base de $366.060.000 para un presupuesto estimado de $4.392.720.000. con un plazo de ejecución de 12 meses. La inauguración del Centro Comercial San Victorino se llevó a cabo el 20 de abril de 2023 en el Archivo de Bogotá bajo el esquema de diseño participativo con planes de iniciarlo en el segundo semestre de 2024. Se abrió la posibilidad de vincular inversionistas con participación de derechos fiduciarios. Hasta el final de su alcaldía insistió en buscar empresarios e inversionistas que estuvieran dispuestos a invertir hasta 10 mil millones de pesos en el proyecto y mantuvo abierto el proceso en la plataforma SECOP II, pero no había nadie dispuesto a desarrollar la iniciativa. Las posibles razones del fracaso de la Alcaldía de Bogotá en la adjudicación de este proceso licitatorio posiblemente estén en el modelo financiero y legal que ha construido que no resulta atractivo y también en las dificultades que se puedan derivar del problema social que implicaría la deslocalización de comerciantes históricamente ubicados allí, lo que podría derivar en disputas legales y políticas. Todo ello ha provocado que el proyecto se estancara y perdiera interés entre los inversores.





