Recién llegado al país, José Néstor Pékerman tomó una decisión que cambió la dinámica interna de la Selección Colombia, lo que podría afectar su relación con Jesurún. Un vuelo en avión bastó para que José Néstor Pékerman demostrara que estaba dispuesto a enfrentarse a la Federación Colombiana de Fútbol para darle prioridad a sus jugadores. El argentino aterrizó en Colombia en 2012, contratado por Luis Bedoya, quien en ese momento presidía la Federación. Su llegada tenía un objetivo claro: rescatar a una Selección Colombia que atravesaba un momento complicado tras el fallecimiento de Leonel Álvarez, quien no había logrado enderezar el rumbo de la Tricolor. Tras su llegada como director técnico de la Selección Colombia, Pekerman empezó a poner orden y darle prioridad a los jugadores. La primera misión de Pékerman fue clasificar a Colombia para el Mundial de Brasil 2014. Lo logró y acabó devolviendo al país a un Mundial tras 16 años de ausencia. Pero gran parte de ese éxito también estuvo relacionado con la forma en que construyó su relación con el grupo de jugadores, algo que logró con trabajo, liderazgo y una visión muy clara de cómo debe funcionar un equipo de alto nivel. La anécdota fue revelada por el periodista Pino Calad, quien ha contado varios episodios internos de la Federación y de la Selección Colombia. Según él, desde sus primeros días al frente del equipo, Pékerman se encontró con situaciones que no le parecían normales. El día que Pékerman paró la Federación y dio prioridad a los jugadores. Su primer partido como entrenador fue un amistoso contra México. Durante el viaje, el argentino se dio cuenta de algo que le llamó la atención: los mejores puestos del avión estaban reservados para los dirigentes de la Federación. Detrás de ellos estaban invitados periodistas y otros acompañantes. Los futbolistas, que finalmente iban a disputar el partido, ocuparon las zonas menos cómodas del vuelo chárter. No le gustó nada la situación. Para Pekerman era inconcebible que los protagonistas del espectáculo no tuvieran las mejores condiciones para viajar. Por eso tomó una decisión inmediata. |Le puede interesar La grave enfermedad que tiene el goleador Iván René Valenciano en la lucha por su vida El técnico habló con Luis Bedoya y cambió por completo el trazado del avión. Los jugadores titulares comenzaron a ocupar los asientos de primera; Los suplentes fueron ubicados en otra cómoda zona de la aeronave, mientras que dirigentes, invitados y demás acompañantes quedaron relegados a los espacios restantes. La medida también implicó restringir la presencia de periodistas y empresarios en los vuelos de la Selección. Pekerman quería un entorno más profesional y controlado, donde el bienestar de los futbolistas estuviera por encima de cualquier otro interés. Bedoya aceptó la decisión y comenzaron a regir las nuevas reglas. Fue una muestra temprana del carácter del técnico argentino, que desde el primer momento dejó claro que la Selección tenía que funcionar en torno a los jugadores y no a los dirigentes. Muchos creen que este tipo de cargos ayudaron a transformar la cultura interna de la selección y fortalecer el vínculo entre el cuerpo técnico y el equipo. Sin embargo, también se ha dicho que esa visión chocó años después con Ramón Jesurún, quien asumió la presidencia de la Federación en 2015 y con quien, según distintas versiones, Pekerman nunca logró construir una relación cercana. Más allá de los resultados deportivos, esa decisión en un avión terminó convirtiéndose en una de las primeras muestras del liderazgo con el que el argentino marcó una de las etapas más exitosas de la historia de la Selección Colombia. Ver también: Navegación de publicaciones



