Más de 45 mil vigilantes de conjuntos residenciales y edificios en Bogotá podrían quedar sin empleo.

Más de 45 mil vigilantes de conjuntos residenciales y edificios en Bogotá podrían quedar sin empleo.

El aumento de robos a domicilio, las administraciones de complejos y edificios piensan en el retiro de la seguridad privada y la inclusión de más tecnología Sin embargo, el aumento de robos a domicilio durante 2026 en Bogotá, la automatización y las nuevas tecnologías tienen muy preocupadas y en vilo a las empresas de seguridad privada de la capital del país, tomando en cuenta que más de 45 mil vigilantes podrían quedar sin empleo. La posibilidad de una inactividad masiva de los trabajadores del sector de vigilancia se debe a las decisiones que vienen tomando las administradoras de edificios y complejos residenciales de retirar la seguridad privada e implementar nuevas tecnologías como la automatización para el cuidado de la propiedad horizontal. Según las cifras de robos a domicilio en la ciudad, proporcionadas por el Concejo de Bogotá, en junio de 2026 aumentaron un 6,4% con un total de 2.252 hurtos reportados hasta junio, frente a los 2.117 casos registrados en ese mismo periodo de 2025. En tanto, cifras proporcionadas por empresas de seguridad privada muestran que los robos a domicilio en la ciudad tuvieron un incremento del 10,3% entre los mismos periodos del año pasado y el actual, pasando de 2.552 casos a 2.815. Para la Federación de Empresas de Seguridad (FedeSeguridad), que agrupa a empresas de seguridad privada, esta es una tendencia que viene creciendo entre administradores y copropietarios para tomar esa decisión con el objetivo de reducir costos, terminando con una atención presencial para darle paso a la tecnología. La seguridad en los sistemas tecnológicos, como en muchos aspectos del desarrollo urbano, ha experimentado cambios drásticos en lo que va de década. Cámaras, portones virtuales y controles de acceso biométricos son la nueva tendencia que se impone. Según la Federación, estos avances son fundamentales para brindar un buen servicio, pero no pueden sustituir completamente al talento humano. Es decir, estos sistemas y la inteligencia artificial refuerzan el trabajo de los guardias, pero no lo sustituyen. Las nuevas tendencias del desarrollo tecnológico, sumadas al aumento del salario mínimo y otras medidas como la reducción de la jornada laboral, recargos nocturnos y la reforma laboral, se convirtieron en el escenario para que muchos edificios y conjuntos residenciales redujeran personal de seguridad y en algunos casos rescindieran sus contratos con empresas de seguridad. En la capital del país hay 140 mil trabajadores como guardias de seguridad. De ellos, 45 mil trabajan en complejos residenciales y edificios privados, que actualmente corren un alto riesgo de quedarse sin empleo debido a la automatización y las nuevas tecnologías. Además, debido a la Reforma Laboral y al aumento del salario mínimo por decreto, las empresas de seguridad privada han tenido que reducir su plantilla. Hace cuatro años había 450 mil guardias de seguridad, hoy apenas hay 360 mil. El valor mensual de un servicio de vigilancia las 24 horas supera los 17 millones de pesos y los costos laborales de una empresa del sector copan alrededor del 87% de los ingresos. Además, el aumento del salario mínimo genera una gran presión que la empresa traslada al cliente, quien a su vez la traslada a los vecinos de los complejos, edificios y copropietarios de los centros comerciales. El sindicato ha solicitado al Gobierno Nacional emitir un decreto rebajando el 8,94% del salario mínimo. Ante esta situación y pese a apoyar las nuevas tecnologías y la automatización, la Secretaría de Seguridad de Bogotá, en cabeza de César Restrepo, ha llamado la atención a los administradores, juntas directivas y vecinos del condominio para que, antes de tomar una determinación, revisen de manera integral los posibles riesgos de implementación o modificación de sistemas de automatización. Restrepo ha realizado el llamado teniendo en cuenta un estudio realizado por la entidad a partir de algunos casos atendidos ante denuncias realizadas. Allí encontraron que la tecnología puede fortalecer la protección de la copropiedad, pero también puede generar vulnerabilidades cuando se reemplazan los mecanismos de control humano, el monitoreo permanente y las verificaciones. Los riesgos aumentan, concretamente, en situaciones en las que no existe un seguimiento efectivo de cámaras, controles de acceso, fallos en la gestión de visitantes, problemas de conectividad o planes de contingencia por falta de energía y fallos tecnológicos. Navegación de publicaciones

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