Entre la ingenuidad de los altos el fuego y la falta de una estrategia de seguridad firme, la ‘Paz Total’ depara éxitos claves para el futuro del país Texto escrito por: Diego Arias En el contexto actual, hacer una defensa de la política de Paz Total, incluso resaltando algunos de sus méritos y criticando otros aspectos, no es fácil. Recientemente, al escribir sobre los “legados” que debería preservar el nuevo gobierno, mencioné que esto debería incluir aspectos de esa política, pero un buen amigo me cuestionó con respeto pero con firmeza, invitándome a mostrar solo un logro o algo notable, a lo que respondí que había cosas importantes que mostrar y valorar. Hay una larga lista de críticas tanto de forma como de fondo, y en particular respecto de resultados específicos, que son abordados por la política de Paz Total. Pero también hay, en mi opinión, dos grandes errores: pretender que el esfuerzo de paz es responsable del grave deterioro de la situación de orden público y criminalizar la gestión gubernamental. Por supuesto, hay otras dimensiones de esa estrategia que, en mi opinión, alimentan la percepción de un saldo negativo. Por un lado, está el uso inadecuado (casi ingenuo) de la figura del “alto el fuego” que resultaba inapropiada para momentos de diálogo o negociación que apenas comenzaban y que no estaban concebidos también en términos de cese de hostilidades. Se dirá que ayudaron a salvar vidas, lo cual es cierto y apreciable, pero en la medida en que fueron acordados entre grupos ilegales y el Estado, poco contribuyeron a desescalar la crisis humanitaria derivada del enfrentamiento entre grupos ilegales. Y la idea de que bajo su protección varios de estos grupos se fortalecieran es plausible. Pero la observación más importante se refiere a que en el contexto de una violencia o conflicto que se ha transformado, una estrategia de seguridad muy firme y exitosa tuvo que haber sido el otro elemento de la ecuación junto con la Paz Total. Sin iniciativa militar y ventaja estratégica sobre estos grupos, es imposible crear las condiciones para el éxito de éste o cualquier otro intento de paz dialogado. No es sólo una cuestión de buena voluntad. Por contra, también hay una larga lista de aspectos destacables de esta política, pero al igual que las objeciones, me limito a exponer sólo algunos, que creo que son los más importantes. Y partamos de la idea misma de “Paz Total” en el entendido de abrir al mismo tiempo, con los diferentes grupos ilegales, opciones de diálogo, negociación u otras modalidades, para lograr su transición a la legalidad. Si hay una respuesta, entre otras, a la pregunta de por qué continuamos en conflicto a pesar de numerosas negociaciones de acuerdos, es precisamente esa: los actores ilegales decisivos siempre quedan fuera. También es un acierto entender un conflicto que ya no es el mismo de décadas anteriores, y que está anclado en contextos muy territoriales, cada uno con sus particularidades y con intereses y dinámicas militares y criminales muy diferentes a los que correspondía una estrategia muy distinta a la que en su momento llevó, por ejemplo, a las FARC a una mesa de negociaciones. Y creo que muy importante es la apuesta a que, más allá del tema de la dejación de las armas, haya una transición hacia la legalidad de las economías ilegales presentes en esos territorios en lo que la señal de esa paz territorial termina siendo la plena vigencia del Estado Social de Derecho. Y en esa línea se pueden destacar muchos otros aspectos. Sólo estoy agregando uno más. Tuve la oportunidad excepcional de atravesar la guerra pero también la paz, con buena parte del equipo que se aplicó a esta tarea en el actual gobierno, comenzando por el Comisionado para la Paz, Otty Patiño. No puedo dejar de elogiar el compromiso, la dedicación y las capacidades que han puesto en esta tarea, independientemente de equilibrios y resultados. Insinuar que la gestión de la paz es una actividad criminal es una enorme injusticia y un disparate. La paz acordada sigue siendo la mejor de todas las pazes posibles. También te puede interesar: Navegación de publicaciones



