Entre montañas y casas coloniales, este destino ofrece una experiencia diferente para quienes buscan escapar del caos de la ciudad. El sueño de muchos que viven atrapados en el caos de la ciudad es escapar, aunque sea por unos días, a un lugar donde reine la tranquilidad. Un rincón donde el ruido de los coches y los edificios gigantes son sustituidos por montañas verdes, calles adoquinadas y paisajes que parecen congelados en el tiempo. Lo que puede resultar difícil de encontrar en otros países, aparece a pocos kilómetros de distancia en Colombia. Y uno de esos lugares está en Boyacá. Así es Monguí, un municipio que se ha convertido en uno de los destinos con más encanto del departamento y que, para muchos viajeros, resulta una alternativa ideal al tradicional turismo de Villa de Leyva. Allí la vida parece transcurrir a otro ritmo y la calma se convierte en parte fundamental de la experiencia. El encanto colonial y artesanal de Monguí, un hermoso pueblo de Boyacá Quien llega a este pueblo de Boyacá encuentra un lugar donde la tradición aún sigue viva. Sus calles adoquinadas, fachadas blancas con balcones coloniales y edificios de piedra hacen que caminar por el municipio sea casi como viajar al pasado. Pero Monguí no sólo enamora por su arquitectura. Este destino también es reconocido por una tradición artesanal que le ha dado fama nacional: la fabricación de pelotas. Durante años, este municipio se convirtió en uno de los principales centros de producción de pelotas cosidas a mano en Colombia, labor que aún está presente en varios talleres de la localidad. |Quizás te interese la apuesta millonaria de Sony Music para quedarse con los más de 45.000 éxitos de Shakira. De hecho, algunos visitantes aprovechan su estancia para realizar visitas guiadas donde conocen el proceso de elaboración y la historia detrás de esta tradición que marcó la identidad del municipio. Un detalle que da valor añadido al viaje y permite comprender mucho más sobre la cultura local. En el centro del pueblo también destacan sus monumentos de piedra, pilas de agua y, por supuesto, la Basílica de Nuestra Señora de Monguí, una de las construcciones coloniales más representativas de Boyacá. Gastronomía y paisajes que completan la experiencia Por supuesto, el encanto de Monguí no acaba en sus calles. La gastronomía también juega un papel importante en la experiencia de quienes visitan este lugar. Allí, ingredientes como la patata, el maíz y los cereales siguen siendo protagonistas de muchos platos típicos de la región. Uno de los más conocidos es el cuchuco boyacense, una preparación muy tradicional que para muchos representa el verdadero sabor del altiplano cundiboyacense. También podrás encontrar sopas típicas como el cuchuco de trigo o cebada, además de wraps, antojitos de maíz y otras preparaciones artesanales que conservan el sabor tradicional de Boyacá. Todo ello se complementa con un paisaje natural que acaba cautivando a cualquiera. Monguí está rodeado de montañas, verdes prados y senderos naturales ideales para quienes disfrutan del turismo tranquilo y los paseos al aire libre. Además, muy cerca hay parajes naturales que llaman la atención de los viajeros, como el páramo de Ocetá, considerado por muchos uno de los más bellos del mundo gracias a sus paisajes y biodiversidad. Lo mejor es que llegar a este destino no es tan complicado. Desde Bogotá, el trayecto puede durar menos de cinco horas por carretera, lo que lo convierte en un plan perfecto para un fin de semana alejado del ruido y las prisas de la capital. Monguí no es un destino de grandes centros comerciales ni de agitada vida nocturna. Su encanto reside precisamente en todo lo contrario: en la tranquilidad de sus calles, en la calidez de su gente y en esa sensación de paz que muchos buscan cuando deciden salir de la ciudad. Ver también: Navegación de publicaciones



