Las 3 nuevas cámaras que instalaron en Bogotá para vigilar a los conductores

Las 3 nuevas cámaras que instalaron en Bogotá para vigilar a los conductores

Instalados en puentes y avenidas de Bogotá, no imponen sanciones: monitorean la velocidad para mejorar la seguridad y reducir riesgos en los corredores viales. En Bogotá, pocas cosas generan tantas discusiones como las cámaras fotográficas. Para algunos son un freno necesario a la imprudencia; para otros, una trampa silenciosa que acecha detrás de un poste. Pero en las últimas semanas, la conversación dio un giro inesperado: nuevos dispositivos aparecieron en distintos pasillos de la ciudad, y esta vez no vienen con la tarea de castigar al conductor, sino con algo más simple y, a la vez, más complejo: observar. Lea también: ¿Dónde está la cámara de fotos multa que más sanciones impone a los conductores en Bogotá? Cualquiera que transite por la Carretera Norte, la Avenida Boyacá o la Calle 26 se ha topado con estructuras metálicas en los puentes vehiculares y peatonales, las cuales forman parte de un nuevo sistema de monitoreo que el Distrito comenzó a implementar para entender mejor cómo se mueve la ciudad y cómo se comportan sus conductores. Según las autoridades, no se trata de salas destinadas a imponer citaciones. Los equipos vienen en tres formatos diferentes, todos diseñados para cumplir un rol complementario. La primera es quizás la más discreta: cámaras fijas con un pequeño panel solar debajo de la lente, que registran el flujo de vehículos y permiten medir las variaciones del tráfico. El segundo tipo, los radares amarillos que ahora llaman la atención de todos, incorpora un panel solar de mayor tamaño y un sistema de cámaras adicional, diseñado para recoger datos de velocidad sin generar penalizaciones. Y el tercero es el más visible: sensores que proyectan la velocidad real del vehículo en una pantalla y recuerdan el límite de la carretera, generalmente 50 km/h. Según fuentes del sector de la movilidad, la lógica detrás de esta red es más preventiva que punitiva. “Son dispositivos de seguridad, no de control sancionador”, afirman. Es decir, su misión no es castigar al conductor que acelera demasiado, sino avisarle, mostrarle en tiempo real a qué velocidad va y ayudarle a reducir la velocidad antes de que un error se convierta en tragedia. Lea también: Ofensiva del alcalde Galán con aumento de multas por foto convertida en cajero automático según concejales de Bogotá La reacción ciudadana ha sido variada. Hay quienes celebran que finalmente se apueste por estrategias pedagógicas y no solo por afirmaciones que, por momentos, parecen arbitrarias. Otros, en cambio, miran los aparatos con recelo: “Hoy no funcionan bien, pero mañana quién sabe”, se escucha en los comentarios diarios. En una ciudad donde la movilidad es un tema delicado, la confianza siempre avanza a menor velocidad que los automóviles. Lo cierto es que esta nueva tecnología llega en un momento en que Bogotá insiste en reducir la siniestralidad vial y mejorar la convivencia en las vías. Y aunque no soluciona los atascos ni la congestión, sí introduce una señal diferente: a veces, para mejorar la seguridad no hace falta castigo, sino información. Una pantalla que te recuerda cuántos kilómetros por hora vas puede resultar insignificante para algunos, pero para otros puede suponer la diferencia entre un susto y un accidente. En una ciudad que intenta aprender a moverse mejor, estas cámaras silenciosas parecen ser el primer paso de una estrategia que, más que monitorear, busca comprender. Y en Bogotá eso ya es suficiente avance.

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