El taller de Reyes en el barrio Santa Fe donde trabaja con personas trans es uno de los lugares de encuentro de esta pareja que comparte departamento en el Centro de Bogotá. Las elecciones al Congreso y las consultas presidenciales dejaron varios resultados que pocos anticipaban. En la Gran Consulta por Colombia, Juan Daniel Oviedo, exdirector del DANE, quedó en segundo lugar con una votación importante: superó el millón doscientos mil votos y quedó por encima de nombres con experiencia política y visibilidad nacional como Juan Manuel Galán, Enrique Peñalosa, Mauricio Cárdenas, David Luna, Vicky Dávila y Juan Carlos Pinzón. Para muchos colombianos, el economista que durante el gobierno de Duque mostró los datos del país y las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística se convirtió en 'el palo' del día. Desde hacía meses, Oviedo era reconocido por su perfil técnico y por la intensa carrera que disputó para ganar la alcaldía de Bogotá (2023), en la que finalmente ganó Carlos Fernado Galán. Su forma de hablar, que durante años generó comentarios y burlas en las redes sociales, terminó convirtiéndose en un rasgo que lo hacía fácilmente identificable. Lo que muchos no sabían hasta ahora es que este tono de voz tiene origen en un accidente que ocurrió cuando era un niño. Se cayó y al golpear una lata de galletas sufrió una fractura en la cara y recibió 72 puntos internos y externos. Las secuelas de aquel episodio afectaron su forma de hablar y le han acompañado toda su vida. | Lea también: ¿Cuál es el secreto de Juan Daniel Oviedo para haber logrado más de 1 millón de votos sin maquinarias ni promesas? Si bien el economista se ha vuelto cada vez más visible en la política nacional, en su vida personal persiste una relación que lo acompaña desde hace más de una década. El hombre que comparte su vida diaria desde hace once años se llama Sebastián Reyes. Tiene 37 años, es diseñador de moda y dirige un proyecto social que se ha convertido en un punto de encuentro para poblaciones vulnerables en el centro de Bogotá. Reyes estudió diseño en la escuela Arturo Tejada y también asistió algunos semestres a la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Su paso por la academia no fue largo. Con el tiempo entró en conflicto con los modelos tradicionales de formación en moda, especialmente porque sus proyectos giraban en torno a comunidades que rara vez aparecen en las pasarelas o en los debates de la industria. Su interés se centró en trabajar con mujeres trans, trabajadoras sexuales y personas que viven o han vivido en la calle. La historia con Oviedo comenzó en 2011 en los alrededores de la Universidad del Rosario, en el centro de Bogotá. En ese momento, el economista impartía clases de econometría en esa institución, luego de haber realizado estudios de posgrado en Francia. Reyes lo conoció en ese contexto académico. Lo que comenzó como una conversación casual se convirtió en una amistad que pronto se convirtió en algo más. Sebastián Reyes es 12 años menor que Juan Daniel, quien lo ha apoyado en sus proyectos sociales de moda en los que trabaja con mujeres trans. y trabajadoras sexuales. No pasaron muchos años hasta que decidieron vivir juntos. Dos años después de conocerse, ya compartían el mismo apartamento. Desde entonces permanecen en el centro de Bogotá, una zona que ambos consideran práctica para sus rutinas y que además se adapta al tipo de vida que prefieren. Hoy viven en el mismo sector de la ciudad desde hace once años. El centro siempre ha formado parte de sus planes diarios. Allí trabajan, pasean y pasan buena parte de su tiempo libre. A Oviedo le gusta pasear por la carrera 7, parar en cualquier bar sencillo y tomar una cerveza. También le gusta ver películas, especialmente películas de terror, y le gusta especialmente la pasta al pesto. Quienes lo conocen lo describen como una persona metódica y centrada en el trabajo, capaz de alargar sus días hasta el amanecer. | Lea también: El outsider Juan Daniel Oviedo, el palo en la Gran Consulta por Colombia que ganó Paloma Valencia Mientras Oviedo consolidaba su carrera en el sector público, Reyes se distanciaba de la industria de la moda tradicional. Trabajó un tiempo como asistente en talleres de reconocidos diseñadores, entre ellos Hernán Zajar, pero esas experiencias no lo convencieron y su interés viró hacia proyectos de impacto social. Ese giro se consolidó cuando comenzó a trabajar como docente voluntario en el Instituto Distrital de Protección a la Niñez y la Juventud, IDIPRON. Allí conoció historias de jóvenes que habían vivido en la calle o que estuvieron expuestos a la explotación sexual. Ese contacto lo llevó a repensar el rumbo de su trabajo. Con el tiempo decidió construir su propio espacio donde la moda fuera una herramienta de trabajo comunitario. Con el apoyo de Oviedo en la parte administrativa y de planificación, estructuró un laboratorio sociocultural que se basó en el diseño y la fabricación. El proyecto terminó instalándose en el barrio Santa Fe, en el corazón de Bogotá. La elección del lugar no fue casual. Esa zona alberga uno de los sectores de prostitución más grandes de la ciudad y también una gran comunidad trans que durante años ha tenido pocas oportunidades laborales formales. En el taller de Reyes trabajan y participan unas quince personas cada día. La mayoría son mujeres trans, algunas todavía involucradas en el trabajo sexual y otras que han intentado abandonarlo. También llegan antiguos habitantes de la calle y gente del barrio que encuentran allí un espacio para aprender oficios relacionados con la moda. | Lea también: Un abogado amigo de De la Espriella salvó la banca de Juan Daniel Oviedo en el Concejo de Bogotá El lugar funciona en un amplio departamento de un edificio antiguo. Las habitaciones se convirtieron en zonas de trabajo. En algunas tejen, en otras bordan o pintan telas. En la sala hay varias máquinas de coser que se utilizan para confeccionar trajes de baile, disfraces de carnaval y prendas que permiten financiar parte del proyecto. Sebastián Reyes y Juan Daniel Oviedo viven juntos desde hace 11 años en un cómodo departamento en el centro de Bogotá. El laboratorio se llama Olimpo Lab y funciona como un espacio abierto para cualquier persona interesada en aprender o trabajar. Reyes lo concibe como un refugio donde quienes viven en el sector pueden adquirir habilidades y encontrar una alternativa diferente a las actividades que dominan el barrio. El proyecto comenzó en un pequeño local cercano a los prostíbulos de la zona y fue creciendo hasta trasladarse al lugar donde hoy funciona. Allí se mezclan actividades productivas con talleres y encuentros que buscan fortalecer los vínculos entre quienes participan. Oviedo ha jugado un papel importante en el desarrollo del laboratorio. Aunque su labor principal siempre ha sido la economía y la gestión pública, ha colaborado en la organización financiera del proyecto y en la búsqueda de la sostenibilidad de las iniciativas de Reyes. En medio del reciente salto de Oviedo a la política electoral, esa relación de más de una década sigue siendo el eje de su vida personal. La visibilidad que ha ganado el economista abre nuevos interrogantes sobre el futuro de ambos, especialmente en un escenario donde la política muchas veces transforma rutinas y espacios privados. Por ahora, mientras el país discute los resultados de la consulta y el papel que puede jugar Oviedo en las próximas elecciones presidenciales (para nadie es un secreto que podría convertirse en la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, ni que su millón doscientos mil votos la hacen fuerte en el futuro pensando en la alcaldía de la capital), el taller de Sebastián Reyes sigue funcionando en el Centro de Bogotá. Allí, entre máquinas de coser, telas y gente que busca una oportunidad diferente, se desarrolla una historia que ha acompañado silenciosamente la carrera pública del economista que acaba de convertirse en una de las sorpresas electorales del año. Navegación de publicaciones





