La historia de cómo Diomedes Díaz perdió su ojo derecho y por qué esa lesión se volvió parte de su imagen

La historia de cómo Diomedes Díaz perdió su ojo derecho y por qué esa lesión se volvió parte de su imagen

Un accidente que sufrió mientras bajaba mangos con amigos en La Guajira le provocó finalmente la pérdida de visión que lo obligó a utilizar una prótesis ocular. El rostro de Diomedes Díaz quedó marcado desde pequeño por un accidente ocurrido en el departamento de La Guajira. Décadas después, esa lesión en su ojo derecho terminó convirtiéndose en uno de los rasgos más reconocidos del llamado Cacique de La Junta, figura central del vallenato colombiano y autor de más de 300 canciones grabadas durante su carrera artística. El episodio ocurrió cuando Diomedes era apenas un niño y vivía entre las zonas rurales de Villanueva y La Junta, en el Caribe colombiano. Según personas cercanas al artista en distintos testimonios televisivos, todo ocurrió durante un día en el que varios menores intentaban bajar mangos de un árbol utilizando piedras. Según la versión brindada por Wilson Peñalosa Barreto, conocido como “Icho”, una piedra lanzada accidentalmente terminó impactando directamente en el ojo derecho del futuro cantante. La lesión le provocó una pérdida progresiva de la visión que con el paso de los años derivó en complicaciones médicas permanentes. “Icho” recordó que, tras el golpe, Diomedes descendió lentamente del árbol mientras tenía sangre en el rostro. El hecho ocurrió cuando ambos eran amigos de la infancia y compartían juegos en el campo guajiro, mucho antes de que el intérprete alcanzara fama nacional. El cacique pic.twitter.com/ZrEjaE16H7— Diomedes Díaz (@DiomedesDiaz) 24 de septiembre de 2025 También puedes leer: El día que Diomedes Díaz destruyó $100 millones: “Por este maldito dinero me roban” La piedra que marcó a Diomedes Díaz Aunque el accidente ocurrió durante la niñez, las consecuencias acompañaron al artista durante toda su vida. El deterioro de su ojo derecho fue progresando con el paso de los años y acabó afectando visiblemente su aspecto físico, algo que el público identificó rápidamente en conciertos, fotografías y apariciones televisivas. En testimonios revelados años después en programas como Expediente Final y Directo Directo, familiares y amigos describieron las dificultades médicas que enfrentó el cantante. Rafael Santos Díaz aseguró que su padre fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas relacionadas con diferentes problemas de salud. “Mi padre tuvo una cirugía a corazón abierto, una prótesis ocular, una hernia discal y una vesícula”, dijo el cantante vallenato sobre las complicaciones que enfrentó el artista nacido el 26 de mayo de 1957. Otro testimonio muy recordado fue el del acordeonista Iván Zuleta, quien narró uno de los momentos más complejos en el deterioro del ojo afectado. Según explicó, durante el tiempo en que Diomedes afrontaba problemas judiciales por el caso relacionado con la muerte de Doris Adriana Niño, su estado empeoró considerablemente. “Para lo que hay que ver” La pérdida definitiva de su ojo derecho se produjo años después del accidente infantil, cuando el cantante ya era una de las máximas figuras del vallenato. Posteriormente viajó a Bogotá para someterse a un procedimiento en el que le implantaron una prótesis similar al color natural de la retina. Zuleta recordó que el dolor tras la cirugía fue intenso y que la intérprete se quedó llorando por el malestar físico. Pese a ello, Diomedes continuó realizando presentaciones y mantuvo una activa agenda artística en diferentes regiones del país. Lejos de apartarlo de los escenarios, la lesión acabó convirtiéndose en parte de su identidad pública. La apariencia de su ojo derecho se convirtió en una de las señas de identidad más reconocibles del cantante, junto con su voz y su estilo de componer. Incluso el propio artista se refirió al tema en entrevistas. Una de sus frases más recordadas fue: “Para lo que hay que ver en este mundo, basta un ojo”. Diomedes Díaz falleció el 22 de diciembre de 2013 en Valledupar, a la edad de 56 años. A más de una década de su muerte, la historia de aquel lanzamiento accidental de piedras sigue siendo uno de los episodios más recordados de su vida personal. Le puede interesar: El día que Diomedes Díaz le compuso la canción ‘Mi niño’ a su hijo Rafael Santos a causa de una rabieta Navegación de entradas

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