Cuatro estudiantes de la U de Antioquia inventaron MonteRojo, lo llevaron a la cima y recién lo vendieron a Nutrium, la empresa de alimentos de la familia Ardila. La idea inicial nunca fue vender patatas. Nicolás, José, Ricardo y Alejandro estaban convencidos de que su proyecto de carrera en la Universidad de Antioquia giraría en torno a unas salsas artesanales. Para probarlos compraron nachos, los sirvieron con sus recetas y esperaron la opinión de quienes los probaron. Sin embargo, sucedió algo que cambió por completo el rumbo de la empresa: la mayoría hablaba de los nachos y no de la salsa. Aquella observación, que para muchos hubiera pasado desapercibida, terminó convirtiéndose en una oportunidad de negocio para estos cuatro jóvenes paisas. Si el producto que más gustó fue el acompañamiento, ¿por qué no elaborar tus propios snacks? Nació así la semilla de lo que años más tarde sería Monterojo, la marca insignia de Vector Foods, empresa que acabó despertando el interés de la Organización Ardila Lülle. Dos de los fundadores de la marca paisa. Nadie imaginaba ese desenlace cuando empezaron. Sus propios padres les advirtieron que competir contra las grandes multinacionales era una batalla desigual, un auténtico «David contra Goliat». Ellos, sin embargo, siguieron adelante. Al no contar con oficinas, trabajaron desde la sede de posgrado de la Escuela de Ingeniería de Antioquia. Sus casas se transformaron en almacenes improvisados donde almacenaban cajas y productos terminados mientras buscaban abrirse un espacio en el mercado. Con salsas apenas alcanzaron ventas cercanas a los 27 millones de pesos en 2015. Pero el panorama cambió por completo cuando decidieron fabricar snacks. |Quizás te interese El barranquillero que pasó de trabajar en trenes en Nueva Jersey a vivir un Mundial con la Selección de Ghana. En 2015 lanzaron sus primeros productos de patata. Desde un principio decidieron diferenciarse con sabores inusuales para el mercado colombiano como lima-limón, natural con sal rosa del Himalaya y mix de pimientos. Además, optaron por productos sin gluten, sin grasas trans y sin colesterol, una propuesta que comenzaba a tomar fuerza entre los consumidores interesados en opciones más saludables. La expansión que puso a Monterojo a volar en Colombia y que hoy los tiene en manos de los Ardilas. Para 2017, ese emprendimiento universitario ya registraba ventas cercanas a los 1.100 millones de pesos. Este crecimiento llamó la atención de las grandes cadenas del país y Monterojo comenzó a ocupar espacio en los lineales de Éxito, Carulla, Jumbo y Olímpica. La diferenciación fue uno de los principales motores del crecimiento. Además de desarrollar nuevos sabores, la empresa invirtió en empaques llamativos, ingredientes de mayor calidad y un portafolio que poco a poco se fue ampliando. Incluso comenzaron a colaborar con marcas reconocidas, como sucedió con el Club Colombia, fortaleciendo aún más el posicionamiento de la empresa. Los resultados continuaron creciendo. En 2018 ya reportaron ingresos cercanos a los 3,500 millones de pesos, mientras que durante la siguiente etapa de expansión lograron llegar a miles de puntos de venta en Colombia y abrir mercados internacionales. Para 2024, Monterojo ya tenía presencia en 6.000 puntos de venta, exportaba sus productos a 17 países, incluido Estados Unidos, y registraba un crecimiento cercano al 42%. En apenas diez años de operación, la empresa acumuló ventas por más de 115.000 millones de pesos. El salto definitivo llegó en 2025. Ese año la empresa superó los 60.000 millones de pesos en ventas, cifras que terminaron llamando la atención de uno de los conglomerados empresariales más importantes del país. La Organización Ardila Lülle, a través de Nutrium, inició el proceso para adquirir Vector Foods. La integración fue presentada el 7 de mayo de 2026 y se formalizó el 9 de junio, incorporando al portafolio una marca que había demostrado un crecimiento inusual dentro de la industria alimentaria. Actualmente Nutrium, dirigida por Miguel Espinosa Dávila, reúne marcas como Tostao, Hatsu, Bary, Pompeya, Doña Guayaba, Nature Baby y su propia línea de pulpas de frutas. Con la llegada de Monterojo, el grupo refuerza su presencia en el segmento de snacks, mientras que cuatro jóvenes que un día sólo querían vender salsa acabaron construyendo una empresa lo suficientemente grande como para despertar el interés de los Ardila Lülles. Miguel Espinosa Dávila, gerente de Nutrium, pieza clave detrás de esta compra. Ver también: Navegación de publicaciones





