La extraña enfermedad que casi acaba con la vida de Nairo Quintana

La extraña enfermedad que casi acaba con la vida de Nairo Quintana

En 1990, el niño boyacense presentó vómitos, diarrea y fiebre alta durante semanas; un remedio tradicional con raíces de nueve plantas fue clave en su recuperación El pasado 26 de abril, por las carreteras montañosas del norte de España, Nairo Quintana volvió a levantar un trofeo tras ganar la Vuelta a Asturias, competición que resolvió con un ataque decisivo en la etapa reina entre Llanes y Pola de Lena. Aquella victoria, construida sobre 152,2 kilómetros finales de control estratégico y defensa del liderato, supuso su primer título desde su regreso a Movistar Team y confirmó su vigencia en el pelotón internacional. Sin embargo, antes de comenzar a practicar deportes que lo llevarían a los más altos lugares deportivos, el consagrado ciclista tuvo que superar una difícil enfermedad durante su infancia. ¿Cuál fue la enfermedad infantil de Nairo Quintana? Décadas antes de aquel resultado en Europa, la historia de Naironman estuvo a punto de verse interrumpida en su primer año de vida, en un contexto completamente diferente al de las grandes vueltas. El prontuario médico nunca fue concluyente, pero en la memoria familiar quedó marcado como un episodio límite. Nacido el 4 de febrero de 1990 en Tunja, capital de Boyacá, Nairo Quintana creció en el pueblo de La Concepción, en el municipio de Cómbita, a unos 2.800 metros sobre el nivel del mar. En ese entorno rural, de cerca de 14.000 habitantes, tuvo lugar un episodio que su familia recuerda como el momento más crítico de su infancia. Según los relatos recogidos en su entorno más cercano, el ciclista enfermó antes de cumplir un año, con síntomas persistentes que incluían diarrea constante, fiebre alta y episodios de deshidratación y vómitos, lo que obligó a sus padres, Luis Quintana y Eloísa Rojas, a buscar atención sin obtener un diagnóstico claro. La condición progresó durante varias semanas. ¿Cómo se curó Nairo? En medio de la incertidumbre, un vecino de la zona atribuyó el cuadro a un fenómeno conocido en la tradición popular como “tentación del difunto”, una creencia muy extendida en zonas rurales de América Latina que asocia enfermedades graves en niños con el contacto estrecho con un fallecido reciente. Aunque no está reconocido en la medicina científica, el caso fue tratado con remedios tradicionales a base de infusiones de raíces y hierbas. Los testimonios coinciden en que el preparado incluía extractos de plantas de al menos nueve árboles diferentes, administrados en pequeñas dosis. El objetivo era detener los síntomas gastrointestinales y estabilizar al niño. Luego de varios días de consumo, el cuadro comenzó a ceder progresivamente, hasta que el niño logró recuperarse. Ese episodio ocurrió a finales de 1990 o en el primer mes de 1991. La recuperación permitió a Nairo Quintana continuar su desarrollo sin consecuencias visibles, integrándose posteriormente al trabajo familiar en el campo y al sistema escolar rural. En su infancia, Nairo dividía su tiempo entre el estudio y las actividades agrícolas, incluido el cuidado de animales y el cultivo de patatas, maíz y guisantes. Años más tarde, hacia 2005, con 15 años, participó en una de sus primeras competencias informales de bicicleta, en un recorrido de aproximadamente 50 kilómetros entre Arcabuco y Alto de Sota. Ese episodio marcaría el inicio documentado de su relación competitiva con el ciclismo. Décadas después, el mismo niño que superó una condición crítica en su primer año de vida consolidó una carrera profesional con títulos en grandes vueltas, entre ellos el Giro de Italia (2014) y la Vuelta a España (2016), además de múltiples victorias en Europa. Te puede interesar: Pinarello: el caballo de acero made in Italy en el que Egan y Nairo se han proclamado campeones Navegación de entradas

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