La esposa del expresidente Eduardo Santos que se inmortalizó con el hospital infantil que fundó

La esposa del expresidente Eduardo Santos que se inmortalizó con el hospital infantil que fundó

Allí han nacido y sanado miles de niños colombianos. Incluso se podría decir que toda familia que vive desde hace décadas en la capital conoce a alguien que cobró vida o se curó de alguna complicada dolencia en las instalaciones que, por tanto, forman parte de la memoria nacional. La historia del Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos se remonta a la década de 1930. La primera dama de la Nación, esposa del entonces presidente de la República, Eduardo Santos Montejo, quien gobernó entre 1938 y 1942, dio su nombre a la institución y, de esta manera, sin saberlo, garantizó un lugar en la historia. Su marido, en tanto, se destacó por su gran labor social durante el periodo presidencial. Su nombre de pila era Ana Lorenza Villegas Restrepo. Como primera dama convocó a una reunión en el antiguo palacio de la carrera, como antiguamente se llamaba la Casa de Nariño. Allí dio a conocer su idea de construir un nuevo hospital infantil, al norte de Bogotá, en beneficio de la comunidad más pobre y necesitada de la ciudad. Su iniciativa rápidamente se convirtió en una alternativa para brindar atención, protección y cuidado especializado a la creciente población infantil. Teniendo en cuenta que el único centro médico pediátrico existente en ese momento en Bogotá, La Misericordia, no podía hacer frente a la gran cantidad de infantes enfermos. El terreno fue donado por la familia Copete, encabezada por la señora Elisa Copete de Torres. Estaban ubicados en la colonia Modelo Norte, en la actual localidad de Barrios Unidos. El centro hospitalario comenzó a construirse el 1 de marzo de 1941. Ese día, hace 85 años, no existía el barrio que fue pionero en la construcción de la primera vivienda popular a través del fondo de vivienda popular, que comenzaría poco más de un año después. La primera piedra En la colocación de la primera piedra para el inicio de la construcción del hospital participaron altos funcionarios del gobierno, reconocidos médicos de la época y damas caritativas de trabajo social, bajo la guía y dirección de la primera dama. Inicialmente la construcción estuvo en manos del arquitecto estadounidense Hugh M. G Garden, bajo la dirección de sus colegas colombianos Pablo de la Cruz y Álvaro Sáenz. Tuvieron que pasar 14 años para que el hospital abriera sus puertas debido a una serie de imprevistos. Entre ellos, la falta de dinero. Las obras se desarrollaron a través de donaciones y dependieron también de la venta de un lote donado. Por estas razones, el proceso fue muy lento. Además, se produjeron retrasos debido a modificaciones inesperadas en los diseños iniciales debido a cambios en las reglas de construcción. Nace un hospital de caridad Sin embargo, después de casi una década y media de esfuerzo y trabajo continuo, el 13 de mayo de 1955 abrió sus puertas el Hospital Lorencita Villegas de Santos con 170 camas y capacidad para albergar a 400 niños. La inauguración estuvo a cargo del entonces Presidente de la República. El general Rojas Pinilla presidió un acto con mucha pompa y movimiento del ejército. El centro médico inició operaciones bajo el nombre de Hospital Infantil del Norte. En este acto, el Presidente Rojas entregó la Cruz Boyacá a Doña Lorencita Villegas y Don Camilo Sáenz por su valiosa labor administrativa en la labor benéfica. Sáenz fue el presidente de la junta directiva y quien administró el dinero con el que se realizó la obra de infraestructura. El centro pediátrico comenzó a funcionar bajo la dirección del Dr. Álvaro López Pardo y además de las 170 camas, también contaba con lavandería, cocina, laboratorios, rayos X, farmacia, fisioterapia, odontología, cirugía general y ortopedia. Tres días después de la inauguración, el hospital abrió sus puertas a la comunidad. Sólo se puso en funcionamiento una parte del edificio, ya que más de la mitad estaba en construcción. Además, el edificio fue utilizado por el gobierno nacional para albergar a agricultores que llegaron a Bogotá desplazados por la violencia. Una historia de investigación y curación A lo largo de su historia, Lorencita Villegas de Santos creció de manera constante. Durante décadas, se fortaleció como un centro vital para la investigación médica, la enseñanza pediátrica y la atención de alta calidad para la población de bajos ingresos de la ciudad. De esta forma, las diferentes administraciones que ha tenido consiguieron diversificar sus servicios y convertirlo en un referente muy importante para la difusión de los avances científicos en pediatría. Allí se formaron profesionales médicos con gran compromiso y vocación social, manteniendo estándares de calidad en su trabajo. Los problemas de fondo del antiguo hospital Lorencita Villegas de Santos comenzaron en los años 90 con la crisis fiscal del país y la reforma sanitaria de los años 90 del siglo pasado. El centro hospitalario siempre ha dependido de donaciones y aportaciones de entidades públicas y entidades territoriales. En este contexto, el dinero aportado por la Alcaldía Mayor de Bogotá disminuyó considerablemente y la reforma sanitaria, que dio vida a la Ley 100 en 1993, revirtió por completo el financiamiento de los hospitales públicos y los obligó a comercializar servicios, un modelo para el que no estaban preparados. A finales de los años 90 ya acumulaba problemas económicos por más de 40.000 millones de dólares y deudas con proveedores por más de 5.800 millones de dólares. Además, no tenía margen operativo. Debido a la falta de recursos e insumos médicos para mantener el funcionamiento, algunos servicios como consulta ambulatoria y cirugía terminaron suspendidos. Ante el colapso financiero del hospital, el 1 de marzo de 1999, el directorio, del que formaban parte 2 herederos del fundador, decidió por unanimidad disolver y liquidar la entidad, nombrando como liquidador al Dr. Gabriel Enrique Serrano Toledo. De esta forma se selló el cierre definitivo del centro hospitalario y a principios del año 2000 se procedió a su liquidación. En diciembre de 2005, las instalaciones del antiguo Hospital fueron vendidas -con todo lo que había en su interior- a la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS), también propietaria del hospital San José. La inversión ronda los $15.000 millones para un terreno de 34.000 metros cuadrados, de los cuales 30.000 fueron construidos donde operaba la Lorencita Villegas. Las instalaciones ahora están destinadas a la práctica de los 1.900 estudiantes de pregrado y posgrado de la facultad de medicina. Desde entonces su nombre es Hospital Infantil Universitario San José. En las instalaciones del centro hospitalario de alta complejidad actualmente se ofrece atención a adultos en todas las especialidades. Hoy el Hospital de Niños Universitario de San José es una institución del cuarto nivel de complejidad. Atiende diariamente a 350 pacientes en los servicios de urgencias y a unos 140 en módulos de atención específicos, lo que supone que recibe 127.000 pacientes anualmente en los servicios de urgencias. Navegación de publicaciones

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