La discreta esposa del alcalde Galán que prefirió brillar como abogada a quedarse como figura de Primera Dama

La discreta esposa del alcalde Galán que prefirió brillar como abogada a quedarse como figura de Primera Dama

La abogada barranquillera y javeriana Carolina Deik estuvo más influenciada por su pasión por el derecho que por el mundo público y el Consejo de Estado acaba de nombrarla cojuez. La llegada de Carlos Fernando Galán a la Alcaldía Mayor de Bogotá fue un gran logro, no sólo personal sino también familiar, porque a la campaña se postuló no sólo su hermano Juan Manuel, líder del Nuevo Liberalismo, partido cuya personería jurídica recuperaron los Galán hace dos años, sino también su esposa Carolina Deik. Todo indicaba que las tareas en el Palacio Liévano relacionadas con la gestión social, el rol definido para las esposas de alcaldes y gobernadores, obstaculizarían su trayectoria profesional y la obligarían a posponer sus objetivos, pero no fue así. Lo suyo es el Derecho, disciplina en la que ha demostrado destreza en la rama administrativa: Carolina acaba de ser nombrada conjuez del Consejo de Estado. Los primeros en celebrar fueron sus compañeros de la Universidad Javeriana, donde se graduó con honores y donde ha sido profesora, así como de los Andes, Santo Tomás y el Externado. Carolina Deik Acosta fue elegida cojuez de la sección tercera del Consejo de Estado donde se resuelven juicios contra el Estado en materia de contratación y responsabilidad estatal por daños causados ​​a las personas. Desde que su marido llegó a la alcaldía, Carolina Deik trazó una línea clara y optó por impulsar algunos proyectos sociales, pero sin relación directa con la administración y mucho menos con compromisos presupuestarios. Para no depender del gobierno distrital prefirió ser vínculo con el sector privado y enfocarse en comunidades vulnerables de las zonas periféricas de los diferentes pueblos de Bogotá. Ha participado en programas sociales como Tardes de Bienestar, en los que participan Cruz Roja, Profamilia y empresas con capacidad de donación de alimentos, ropa, kits escolares y kits dentales. Deik armó la “Misión Nutrición Bogotá”, que ya cuenta con un banco de alimentos con productos recuperados o rescatados, y entregados por empresas como Alquería, Alpina, Ara y Bimbo, que se distribuyen en zonas periféricas del sur de la ciudad a través de diversas fundaciones. Otro de los proyectos que ha impulsado es “Tejidos Urbanos”, en asociación con líderes comunitarios y varias universidades de Bogotá, donde ha sido docente, quienes han tendido su mano para invertir en el acondicionamiento de espacios públicos en sectores vulnerables. Una empresa muy presente ha sido Pintuco, ahora en manos de holandeses, que ha donado pintura para embellecer sectores en ocho de las localidades de Bogotá, donde se ubican poblaciones vulnerables. Joven estudiante independiente hace 25 años, recién egresada del bachillerato en Barranquilla, Carolina Deik aterrizó en Bogotá luego de haber ganado una beca para estudiar Derecho en la Universidad Javeriana. Con el apoyo de sus padres, Juan Pablo Deik y Natasha Acosta, Carolina dio el salto de la provincia a la capital. Pronto buscó trabajo para ayudarse económicamente y empezó desde abajo en el mundo jurídico: consultando notificaciones judiciales en los juzgados, era quien realizaba los trámites operativos, gestionaba expedientes, archivaba documentos y también daba seguimiento a los procesos en los despachos judiciales. Al final, completó sus estudios con una maestría en Harvard y también cuenta con un doctorado en derecho por la Universidad Externado y la Sorbona de París, una sólida formación que la acompaña para avanzar en su competente ejercicio profesional. Disciplinada y apasionada por su profesión, tuvo la oportunidad de incorporarse a una de las mejores firmas de abogados civiles de Bogotá: la firma Palacio Lleras, fundada en 1976 por Hugo Palacio Mejía, un reconocido jurista de formación también javeriana que fue Ministro de Hacienda y gerente del Banco de la República en el gobierno de Belisario Betancur. Para Carolina Deik, su maestra y a quien le debe lo que sabe en materia de derecho es Palacio Mejía. En su bufete comenzó como abogada junior, luego se convirtió en gerente jurídica y finalmente se independizó. En 2020 fundó su propio despacho de abogados: Deik Acostamadiedo Abogados. Una firma boutique que se ocupa de derecho público, derecho de competencia y responsabilidad fiscal, práctica profesional de 25 años que le ha permitido escribir varios libros sobre derecho administrativo y contratación estatal. Barranquilla se convirtió en su ciudad por accidente. La familia Deik era acomodada en Chile como empresarios del sector de llantas para automóviles y fue en ese ambiente que su padre Juan Pablo creció en Santiago hasta la llegada del gobierno socialista de Salvador Allende, que a partir de 1970 intervino muchos negocios, entre ellos la empresa del abuelo Deik, que perdió valor y fue rápidamente vendida. Luego, la familia se vio obligada a abandonar Chile y gracias al apoyo de Reinaldo Jassir, tío abuelo materno, aterrizaron con muy pocos recursos en Barranquilla. Allí tuvieron que empezar de nuevo y fue su padre Juan Pablo Deik quien desde muy pequeños ayudó a la familia a complementar sus ingresos. Incluso en el colegio se ayudaba vendiendo chips, camisetas y todo tipo de productos: un espíritu de búsqueda que heredó su hija Carolina y que también probó cuando, siendo adolescente, vendía snacks en el colegio y a los vecinos del edificio donde aún viven sus padres en Barranquilla, la ciudad que adoptó a los Deik Acosta. Fue precisamente en Barranquilla donde se casó con Carlos Fernando Galán en 2011. La pareja tiene dos hijos: Julieta y Juan Pablo. Se conocieron accidentalmente en Bogotá, cuando ella lo entrevistó para la revista de la universidad Javeriana, texto que terminó siendo portada, cuando Galán era entonces candidato al Concejo de Bogotá. Luego Galán lograría un asiento en las listas de Cambio Radical, siendo uno de los pupilos de Alemán Vargas Lleras, partido con el que terminó distanciado luego de haberlo dirigido y a cuya jerarquía renunció en 2015 por diferencias en la entrega de respaldos. Carolina Deik lo ha acompañado desde aquella primera campaña al Concejo de Bogotá en todas las aventuras políticas con aciertos y fracasos, hasta coronarse Alcalde de Bogotá. Navegación de publicaciones

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