Fals Borda, el costeño que fundó la facultad de Sociología en la UNAL y se volvió la voz del M-19

Fals Borda, el costeño que fundó la facultad de Sociología en la UNAL y se volvió la voz del M-19

Se cumplen 100 años del natalicio de Orlando Fals Borda, padre de la sociología en América Latina que vivió en prisión y fue clave en la Constitución de 1991. Nunca supo dónde nació, si en Barranquilla o en Mompox, pero sí que quería morir en Mompox y ser enterrado en el cementerio que, según él, construyeron los masones. Desde pequeño demostró su genio al escribir una novela para que sus abuelas tuvieran con qué pasar el tiempo y no aburrirse. Terminó su bachillerato en el colegio Álvaro Cepeda Zamudio de Barranquilla y luego se fue a estudiar Literatura e Historia a Estados Unidos. Mientras estudiaba en la Universidad de Dubuque a orillas del río Mississippi en Estados Unidos, Orlando Fals Borda se preguntaba para qué le iba a servir lo que estaba aprendiendo. Una pregunta tan sencilla como fundamental que le hizo cambiar de vida, lo que le convertiría, años más tarde, en una leyenda entre los pensadores latinoamericanos del siglo XX. Entonces el joven Fals regresó a Colombia, se quitó el traje y la corbata intelectual y se puso a jugar al tejo y a beber cerveza para comprender la realidad colombiana. Aunque siempre fue un hombre caribeño, quiso sumergirse en un pueblo alejado de su tierra natal. Luego llegó a Vianí, Cundinamarca, donde tuvo su primer contacto con las comunidades rurales del país. La experiencia de vivir en el frío vianiceño transformó su vida. Fals Borda se ganaba la vida como secretario del antropólogo Gabriel Ospina, cuya única orden era no interactuar con la gente del pueblo. Ospina tardó más en dar la orden que Fals Borda en desobedecerla. Logró ganarse un lugar como músico en la iglesia del pueblo, lo que le hizo empezar a convivir con los campesinos vianiceños. Con el paso del tiempo, su manera de ver el mundo cambió y, al mismo tiempo, escribió su primera gran obra titulada Los Campesinos de los Andes. El texto tuvo tal significado para Fals Borda que le hizo elegir la Sociología como forma de vivir su vida. Antes de regresar a Estados Unidos para realizar un doctorado en Sociología, decisión de gran importancia, en momentos en que en Colombia la mayoría de la gente apenas terminaba la escuela primaria, Fals Borda fundó la primera Junta de Acción Comunal y la escuela comunitaria en Chocontá. Cuando terminó su doctorado regresó al país. Esta vez aterrizó en Bogotá y junto al académico Mario Laserna, rector de la Universidad Nacional; el legendario cura guerrillero Camilo Torres; el abogado y sociólogo, Eduardo Umaña Luna; Inventaron la facultad y carrera de Sociología en la Universidad Nacional de Colombia. Los primeros años de la carrera de Sociología estuvieron atravesados ​​por diferentes dificultades, Fals Borda se dio cuenta de que los estudiantes se estrellaban contra el mismo abismo que él había tenido que afrontar cuando era estudiante de Letras en Estados Unidos: la teoría estaba profundamente desconectada de la vida. Entonces, Fals Borda inició su revolución académica en la que propuso que el conocimiento se construya de la mano de las experiencias de cada comunidad en particular. Esta reducción de las brechas entre el investigador y las poblaciones le valió a Fals Borda un lugar en el podio de las mentes más influyentes en el desarrollo de América Latina. Esta metodología de trabajo en los territorios le costó la cárcel a Fals Borda. Estuvo detenido junto a su esposa, María Cristina Salazar, durante 14 meses por supuestamente ser ideólogos del grupo guerrillero, del que nunca fueron miembros, sino más bien simpatizantes. En 1990 el grupo guerrillero se transformó en Alianza Democrática M-19 y salió de la ilegalidad, luego Fals Borda fue elegida diputada para elaborar la nueva Constitución que fue aprobada en 1991. Habiendo dedicado su vida a la revolución, no tuvo tiempo de tener hijos. Murió el 12 de agosto de 2008, en Bogotá, cuando ya tenía 83 años. Su cuerpo fue sepultado en el auditorio Camilo Torres de la Universidad Nacional y luego enterrado en Dabeiba, Antioquia, tierra clave y protagonista en sus investigaciones sobre la violencia en Colombia. También te puede interesar:

Fuente de la Noticia

Compartir en: