A cinco horas de Bogotá se encuentra el que muchos consideran el páramo más hermoso de Colombia: un paisaje que parece sacado de un cuento Colombia es uno de los países más fascinantes de América Latina gracias a la diversidad de paisajes que esconde en su territorio. Playas de aguas cristalinas, exuberantes selvas, imponentes montañas y ciudades llenas de historia son parte de una oferta turística que atrae a miles de visitantes cada año. Sin embargo, entre todos estos escenarios naturales, hay uno que destaca por su singular belleza: los páramos, ecosistemas únicos que sólo existen en unas pocas regiones del planeta. El país posee alrededor del 50% de los páramos del mundo, distribuidos en 36 complejos reconocidos que se extienden por varias regiones andinas. Son territorios de enorme importancia medioambiental, ya que allí nacen muchos de los ríos que abastecen de agua a millones de personas. Entre todos ellos, hay uno que suele señalarse como el más bello de Colombia: el imponente Páramo de Ocetá. Quienes lo visitan dicen que su paisaje parece sacado de otro planeta. Y no es para menos: su combinación de montañas, frailejones gigantes, caminos de piedra y lagunas escondidas lo han convertido en uno de los destinos naturales más sorprendentes del país. Así se puede llegar al páramo más hermoso de Colombia. Noches estrelladas, una densa niebla que transmite calma y una vegetación que se extiende hasta donde alcanza la vista. Este es el paisaje que da la bienvenida a quienes se aventuran a explorar el Páramo de Ocetá, ubicado en el departamento de Boyacá. |Quizás te interese El pueblito de Boyacá que parece sacado de los Alpes europeos y está a pocas horas de Bogotá. Llegar a este destino requiere paciencia y espíritu aventurero. Desde Bogotá el viaje puede tomar unas cinco horas por carretera, recorriendo más de 200 kilómetros hasta el municipio de Monguí, considerado uno de los pueblos más bellos del país. De hecho, muchos viajeros aprovechan su visita al páramo para recorrer por primera vez este municipio boyacense, famoso por sus calles empedradas, su arquitectura colonial y su ambiente tranquilo que nos recuerda, para algunos, a pequeños pueblos de los Alpes europeos. Desde Monguí comienza la verdadera aventura hacia el Páramo de Ocetá. El recorrido se realiza principalmente a pie, atravesando senderos que poco a poco conducen a un impresionante paisaje dominado por frailejones, senecios y lupinus, plantas típicas de estos ecosistemas de alta montaña. Un paisaje que parece sacado de un cuento A medida que avanzas por el páramo, el paisaje cambia constantemente. Aparecen miradores naturales desde donde se pueden observar valles cubiertos de neblina, pequeñas cascadas escondidas entre la vegetación y lagunas de agua fría que reflejan el cielo montañoso. Uno de los puntos más visitados es la laguna Laguna de Siscuní, un lugar rodeado de silencio y naturaleza donde el frío se siente con fuerza. Allí las temperaturas pueden bajar hasta los 0 °C, algo común en los ecosistemas de páramo. Cañón de la Ciudad Perdida. Foto de : Hostal Villa San Juan. Pero la aventura no termina ahí. Durante el recorrido también es posible encontrar una curiosa formación rocosa conocida por los visitantes como la “ciudad perdida”, un conjunto de enormes piedras de hasta 15 metros de altura que vistas desde lejos parecen las ruinas de una antigua construcción. Este conjunto de paisajes hacen del Páramo de Ocetá uno de los destinos naturales más impresionantes de Colombia. Un lugar donde el silencio, el frío y la inmensidad del paisaje crean una experiencia difícil de olvidar para quienes deciden aventurarse a descubrirlo. Ver también: Navegación de publicaciones



