Protagonista en el rastreo y difusión de “falsos positivos”, la Personería de Soacha ahora contará con un edificio que guarda secretos del narcotráfico. La Personería de Soacha, encargada de ser la primera en denunciar la desaparición y ejecución extrajudicial de jóvenes mal llamados “falsos positivos” en el país, abrirá su sede en un edificio que perteneció al Cartel de Cali. En 2008, la Personería de Soacha fue la primera en documentar la desaparición de jóvenes del municipio quienes luego fueron presentados como guerrilleros muertos en combate en el municipio de Ocaña, Norte de Santander. A pesar de las amenazas que surgieron, fue la Personería de Soacha la que brindó el apoyo necesario a las familias víctimas para organizarse, dando lugar al movimiento de las madres de los falsos positivos de Soacha. Historia de un edificio siniestrado El 12 de febrero de 2026, la Sociedad de Bienes Especiales (SAE) realizó un operativo de desalojo en pleno centro del vecino municipio de Soacha, Cundinamarca, con el fin de recuperar un edificio que en el pasado perteneció a los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela. Durante décadas, el inmueble estuvo vinculado a estructuras del narcotráfico, fue incautado por el Gobierno Nacional y posteriormente se emitió orden de decomiso de dominio en 2024. En principio, el SAE pensó en darle al inmueble un uso institucional, pero luego el edificio fue arrendado al Hotel Soacha Plaza, quien, sin permiso del SAE, subarrenda el inmueble con fines comerciales. Allí funcionaban una panadería, barberías y otros negocios, lo que para la entidad constituía un acto de incumplimiento de las obligaciones establecidas con la entidad, teniendo en cuenta que estaban generando ingresos de manera irregular. La señora Lourdes Guzmán se desempeñó como gerente del Hotel Soacha Plaza. A raíz de lo sucedido, la Sociedad de Bienes Especiales ordenó la recuperación del inmueble para trasladarlo a la Personería de Soacha, la cual ubicará allí su sede y brindará servicio a la ciudadanía. En el desalojo y recuperación del inmueble participaron la Policía Nacional, la Fiscalía General de la República, la Defensoría del Pueblo, Bomberos y la Policía de Niñez y Adolescencia, quienes intervinieron para garantizar los derechos de las personas que ocupaban el inmueble. Según Catalina Serrano, directora de Activos Inmobiliarios Urbanos del SAE, la recuperación del Hotel Soacha Plaza demuestra el compromiso de la entidad con la adecuada administración de los bienes del Estado. Una propiedad millonaria El valor de esta propiedad que en los años 90 perteneció a la estructura narcotraficante de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, cabezas visibles del extinto Cartel de Cali, supera los $1.300 millones. La propiedad también estaba en manos de una empresaria colombiana del sector farmacéutico que estaba incluida en la lista Clinton, acusada por autoridades nacionales e internacionales de ser parte de la red financiera y de lavado de dinero del cartel de Cali. Debido a la vinculación de este inmueble con el narcotráfico, la Fiscalía General de la República aplicó una medida de secuestro y embargo sobre el inmueble a través de la Unidad de Confiscación de Bienes en noviembre de 2004. El 3 de junio de 2021, el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Confiscación de Bienes de Bogotá dictó la orden de ejecución del derecho de propiedad del inmueble, la cual fue ejecutada, y en diciembre de 2024 el inmueble pasó a manos del Estado. La propiedad del edificio pasó a nombre del Fondo de Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado (FRISCO). Sobre el tema, Amelia Pérez, presidenta de la Sociedad de Bienes Especiales, recordó que, desde el municipio de Soacha, donde se ubica el edificio, se promovieron denuncias que han marcado la historia reciente del país, como las realizadas por las madres de los llamados «falsos positivos». Según Pérez, para el SAE, el hecho de que un inmueble incautado a la mafia pase a ser la oficina de una entidad pública que defiende los derechos de las víctimas, representa un acto de reparación simbólica para la comunidad de Soacha. En los años 80 y 90, los Hermanos Rodríguez Orejuela tuvieron varias empresas legalmente constituidas como la cadena de Drogas La Rebaja, equipos de fútbol, emisoras de radio y negocios de la industria automotriz, negocios que al final terminaron involucrados en mayor o menor medida con el negocio de exportación ilegal de drogas. Los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela recurrieron al soborno para infiltrarse en el poder político del país y en ese momento se pensaba que el Cartel de Cali controlaba el 80% del mercado mundial de cocaína. Se presume que fueron los responsables del crecimiento del mercado de drogas en Europa. Sin embargo, el auge de su emporio del narcotráfico terminó en la década de 1990 con su captura. Navegación de publicaciones





