Estaba gestionado por un operario que cambiaba manualmente las luces y lo hizo instalar en 1935 el alcalde liberal Carlos Arango, abuelo de Andrés Pastrana. El invento del siglo llegó a Bogotá en 1935 y causó confusión entre los ciudadanos, quienes vieron aquella caja con luces de colores que cambiaban sin entender lo que pasaba. Ese primer semáforo se instaló en el cruce de la antigua Calle Real (Carrera 7) con la Avenida Jiménez. Era eléctrico y ponía orden en una esquina donde el tranvía amenazaba con llevar por delante a los peatones a todas horas. Así comenzó la regulación técnica del tránsito en la ciudad, con un semáforo colgado de un poste con un brazo mecánico que puso orden en el lugar más transitado de Bogotá en ese momento. Al mediodía, ese punto se convirtió en un caos total por la cantidad de personas que circulaban junto al tranvía y la primera flota de taxis que operó. Para poner fin al desorden y evitar accidentes de tránsito que ya se estaban volviendo frecuentes, el presidente Alfonso López Pumarejo, junto con el alcalde Carlos Arango, decidieron traer a Bogotá el semáforo, que no era tan moderno como los actuales. Era regulada manualmente por un policía vestido al estilo de la época, con un elegante traje de tela, que se encargaba exclusivamente de regular y enseñar a las personas, explicándoles qué función cumplía cada luz de color. Entre 1930 y 1938, la capital del país creció a un ritmo muy rápido: pasó rápidamente de 240.000 habitantes a 330.000. Esta era marcó el comienzo de la rápida expansión urbana de Bogotá a mediados del siglo XX. Aunque el primer automóvil llegó a la ciudad en 1901, no fue hasta 1950, cuando comenzaron a llegar masivamente autos Ford, Chrysler y General Motors: las calles rápidamente se llenaron de vehículos. Entre los años de 1935 y 1950 continuó la evolución de los dispositivos, centrándose en los semáforos peatonales con temporizadores y luego la tecnología LED para no consumir tanta energía eléctrica y posteriormente los semáforos inteligentes, cuya implementación comenzó en 2018 y se intensificó en 2019. Hoy, Bogotá cuenta con una red de semáforos que cuenta con aproximadamente 1.730 intersecciones, según información proporcionada por la Secretaría de Movilidad de Bogotá a finales de 2025. Ese mismo año, la red sufrió Ataques vandálicos en las localidades de Kennedy y Bosa, donde 180 semáforos inteligentes fueron robados y dañados. Las Localidades de Bogotá con más cruces semáforos son Kennedy con 192, Chapinero con 146 y Engativá con 135 cruces. Quién inventó el semáforo El semáforo es un invento del ingeniero ferroviario británico John Peake Knight en 1868. El primer sistema era mecánico y funcionaba con gas, se accionaba manualmente y sólo tenía dos luces: roja y verde. Fue instalado en la ciudad de Londres frente al Parlamento británico para controlar carruajes y peatones. El primer semáforo eléctrico con dos luces de colores se instaló en 1914 en Estados Unidos. En 1923, el inventor estadounidense Garett Morgan inventó el semáforo eléctrico de 3 colores: rojo, amarillo y verde, que fue considerado el modelo moderno de semáforo. Morgan inventó el dispositivo de luz amarilla después de presenciar un accidente grave y pensó en detener el tráfico antes de girar hacia la luz roja con una luz de advertencia amarilla. El nuevo semáforo, tras ser patentado, fue vendido a la empresa General Electric. Sin embargo, en 1920, William Potts, un oficial de policía de Estados Unidos, creó el primer semáforo de tres luces y cuatro vías instalado en la ciudad de Detroit, mejorando así la coordinación de las luces del dispositivo en las intersecciones congestionadas, lo que resolvió el problema de los semáforos de dos colores con la introducción de la luz ámbar-amarilla. Hoy en día, este invento es el que regula el tráfico congestionado en todas las ciudades del mundo y ayuda a evitar trágicos accidentes en las grandes ciudades y es una ayuda fundamental para los agentes de tránsito en el control vehicular y peatonal. Navegación de publicaciones





