Cuba abre espacio a la inversión privada y extranjera en petróleo y gas

Cuba abre espacio a la inversión privada y extranjera en petróleo y gas

Ante el estricto bloqueo estadounidense y la compleja crisis económica, el Gobierno cubano da un paso decisivo hacia la flexibilización y descentralización de su modelo productivo. El Boletín Oficial publica un decreto del Consejo de Ministros que reorganiza las actividades económicas y permite la participación de empresas privadas nacionales y capital extranjero en sectores estratégicos como el energético y el minero, como parte del paquete de 176 reformas aprobadas para impulsar el desarrollo nacional.

Las nuevas regulaciones reducen significativamente la lista de actividades prohibidas para el sector no estatal. De las 125 restricciones anteriores, 46 se eliminan sin limitaciones y otras 35 han flexibilizado sus condiciones de funcionamiento.

Sin embargo, áreas clave como la defensa, la educación formal, las telecomunicaciones, el periodismo y el transporte marítimo internacional siguen bajo estricta reserva estatal.

Entre los cambios más profundos está la autorización para la extracción de petróleo y gas natural mediante concesiones administrativas dirigidas a asociaciones económicas y empresas mixtas. Asimismo, se abre la gran minería exclusivamente bajo la modalidad de inversión extranjera, buscando captar recursos tecnológicos y financieros para reactivar la industria extractiva del país.

El sector privado también incursiona, bajo esquemas regulados y en colaboración con socios estatales, en la operación de gasolineras y en la transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica. Al mismo tiempo, las más de 15.600 Mipymes aprobadas podrán fabricar vehículos livianos como motocicletas y triciclos, además de gestionar servicios farmacéuticos bajo estrictos controles sanitarios.

La presidenta del Instituto Nacional de Actores Económicos No Estatales, Lázara López Acea, destaca que estas transformaciones responden a una mayor integración de actores privados y extranjeros, sin que impliquen una privatización total de la economía. La empresa estatal socialista conserva su papel fundamental de conducción del Estado, consolidando un esquema mixto que fortalece la soberanía productiva frente a las presiones externas.

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