Con nombre de virgen, pero tierra de horror, la hacienda de los paras El Alemán y Peulsa pasará a manos de campesinos

Con nombre de virgen, pero tierra de horror, la hacienda de los paras El Alemán y Peulsa pasará a manos de campesinos

El Clan del Golfo avanza para que la Agencia Nacional de Tierras reparta las 1.100 hectáreas de La Virgen del Cobre que fueron construidas a sangre y fuego. La hacienda La Virgen del Cobre no se construyó de la noche a la mañana. Se fue armando poco a poco a principios de los años ochenta, en Necoclí, a la vera de una carretera nacional que conduce al mar. Allí más de una treintena de fincas vecinas fueron absorbidas para formar un solo terreno que superó las 1.100 hectáreas. No fue una expansión inocente ni silenciosa. Fue el inicio de una de las propiedades más mencionadas en expedientes judiciales, informes de derechos humanos y versiones de exparamilitares del Urabá Antioquia, que terminó bajo el poder del temido narcoparamilitar Freddy Rendón Herrera, mejor conocido bajo el alias El Alemán. Detrás de esa acumulación de tierras se formó la hacienda La Virgen del Cobre alias Pelusa cuyo nombre era José Antonio Ocampo Obando, quien se presentó como un reconocido ganadero de la zona. Nunca fue condenado, pero en la historia reciente del país fue identificado como uno de los grandes financistas del paramilitarismo en Urabá y como un hombre que hizo fortuna en los años en que el narcotráfico redefinió el mapa económico de Antioquia. Lea también: Fiscal Camargo impulsó cambio de fiscales que pone en riesgo patrimonio millonario de exparamilitares. Alias ​​Pelusa se hizo millonario en la década de 1980 al amparo de los negocios del cartel de Medellín. Diversas reseñas lo sitúan cercano a Pablo Escobar, con quien compartió no sólo amistades y fiestas sino también operaciones criminales. Ese capital inicial fue el combustible que le permitió pasar de socio del narcotráfico a gran terrateniente. La tierra, en Urabá, siempre ha sido una forma de poder más duradera que cualquier cargamento de cocaína. La Virgen del Cobre quedó a nombre de una de sus empresas ganaderas, Industrial Pecuaria, empresa que aún sigue activa en la Cámara de Comercio de Medellín y que hoy está representada por su ex esposa. Sobre el papel, la granja parecía un proyecto ganadero exitoso. En la práctica, se convirtió en otra cosa. Con el paso de los años, la propiedad dejó de ser solo una hacienda y se convirtió en un centro neurálgico del paramilitarismo. En sus potreros y edificaciones se realizaron reuniones que definieron el curso violento del Urabá Antioquia. Allí convergieron líderes armados, ganaderos influyentes, empresarios y políticos regionales vendidos al poder de la droga. Por ese lugar, además de El Alemán, comandante del bloque de Élmer Cárdenas, también pasaron hombres que luego se sumarían al Clan del Golfo, como Don Mario y Otoniel; y militares con amplio poder en la región, entre ellos el general Rito Alejo del Río. La Virgen del Cobre funcionó como sala de reuniones del terror. Lea también: Frente a paramilitares, empresarios corruptos y rastreo de sus activos, avanza la justicia transicional de la Fiscalía Las versiones rendidas en el marco de Justicia y Paz describen la finca como un centro de planificación de masacres, tomas armadas y estrategias de expansión territorial. También fue lugar de descanso de las tropas, de control de la población y, según testimonios, de tortura. Desde allí se coordinaba el dominio armado y político de una de las regiones más estratégicas del país, zona clave para el narcotráfico, el comercio bananero y la salida al Caribe. La manzana Élmer Cárdenas encontró en La Virgen del Cobre un espacio seguro, amparado por relaciones económicas y silencios convenientes. Desde finales de los años 1990 y principios de los 2000, el proyecto paramilitar no fue sólo militar. También fue político. En esa hacienda se impulsaron iniciativas para controlar alcaldías, asambleas y escaños en el Congreso. Las reuniones sirvieron para alinear candidatos, distribuir apoyos y asegurar que el poder armado tuviera traducción institucional. Mientras tanto, la violencia hizo el trabajo de fondo. Comunidades enteras fueron desplazadas. Las tierras abandonadas pasaron a manos de proyectos económicos de gran escala. El control territorial permitió abrir corredores al narcotráfico y consolidar un modelo de dominación que combinaba fusiles, chequeras y discursos de orden. Lea también: Adiós al rey de la narco rumba en el Medellín de Pablo Escobar Ocampo Obando nunca compareció ante el tribunal para explicar su papel en esa trama. Fue asesinado en Medellín en abril de 2017. Su muerte no cerró la historia de La Virgen del Cobre. Por el contrario, la propiedad continuó siendo explotada de manera irregular durante años. Más de 900 cabezas de ganado y cerca de 150 caballos ocupaban una finca que ya estaba vinculada a procesos de decomiso de propiedad desde finales de los años 1980. Hubo intentos fallidos de declararlo en decomiso, primero en 1989 y luego en 2009. El poder acumulado alrededor del territorio resistió durante décadas. Recién en 2023 se cerró definitivamente el proceso. Por orden judicial, las treinta propiedades que componen La Virgen del Cobre, valoradas en alrededor de 120 mil millones de pesos, pasaron al Estado. La Fiscalía los vinculó formalmente con el bloque de Élmer Cárdenas y con el financiamiento del paramilitarismo. El Fondo de Reparación a las Víctimas quedó como administrador provisional. La recuperación material del inmueble que se realizó estos días, para entregarlo a 120 familias campesinas de Urabá, como parte de la reforma agraria impulsada por el gobierno de Gustavo Petro, se ha dado en medio de tensiones. La Agencia Nacional de Tierras, actualmente bajo la dirección de Felipe Harman, ingresó a la hacienda para hacer efectiva la ocupación estatal, pero el proceso no ha sido sencillo. Según denuncias del propio gobierno, estructuras criminales como el Clan del Golfo, herederos del paramilitarismo que gobernaba la zona, junto con actores políticos locales, incluidos exalcaldes de Necoclí, han intentado sabotear la entrega. La disputa por La Virgen del Cobre demuestra que el terreno sigue siendo un botín, incluso después de los fallos judiciales. Lea también: La decisión de Felipe Harman, director de la ANT, de empoderarse aún más en el tema de la reforma agraria Hoy, la hacienda resume varias capas de la historia reciente de Colombia. Es la historia del narcotráfico que se convirtió en ganadería. Del paramilitarismo que se sentó a negociar el poder regional en sus mesas. De un Estado que tardó más de treinta años en recuperar un inmueble clave del despojo. Y una reforma agraria que avance entre amenazas y resistencias. La Virgen del Cobre ya no es sólo la finca de alias Pelusa o el cuartel informal de El Alemán. Es un territorio en disputa entre el pasado armado y un futuro que aún está por escribir. En esas más de 1.100 hectáreas se cruzan la memoria del terror y la siempre frágil promesa de reparación.

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