Según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región experimentará un avance económico del 2,2% durante el año 2026. Este desempeño es parte de una tendencia de crecimiento acotado que persiste durante cuatro años consecutivos, manteniendo tasas que rondan el 2,3%.
El organismo dependiente de Naciones Unidas advierte que la desaceleración será un fenómeno común en el territorio, afectando a 24 de las 33 naciones que conforman el área. Este escenario está fuertemente condicionado por una inversión privada que no logra despegar y un consumo de los hogares que se mantiene en niveles moderados.
Venezuela destaca como una de las naciones con mayor vigor financiero de la región. Se espera que el país registre una expansión del 6,5% en 2026, cifra positiva luego del aumento del 8,9% reportado en 2025.
Esta capacidad de progreso coloca a la economía venezolana en un lugar privilegiado de relativo dinamismo, especialmente si se compara con el promedio de sus vecinos, en un período donde las condiciones financieras internacionales se han vuelto más rígidas y complejas.
La CEPAL ha segmentado el comportamiento económico esperado para el cierre del ciclo de la siguiente manera:
- El Caribe: Se proyecta como la zona de mayor expansión con un 5,6%, gracias a la promoción de mercados específicos.
- América del Sur: Se estima un aumento del 2,4% en su actividad productiva.
- Centroamérica: Presentaría el avance más modesto, ubicándose en 2,2%.
La entidad de Naciones Unidas destacó que el entorno externo será decisivo, con aumentos de los precios de la energía y los alimentos, menor dinamismo del comercio mundial y condiciones financieras menos favorables, que impactarán en la actividad económica regional.
Cepal señaló que persisten riesgos a la baja, como volatilidad de los mercados, debilidad de la demanda interna y restricciones estructurales, por lo que llama a fortalecer la inversión, la productividad y la resiliencia macroeconómica en la región.





