Así fue el grave accidente de Juan Daniel Oviedo que le dañó el habla, el oído y lo obligó a vivir una difícil niñez

Así fue el grave accidente de Juan Daniel Oviedo que le dañó el habla, el oído y lo obligó a vivir una difícil niñez

Tenía 5 años cuando tuvo que ser operado de un corte profundo que comprometió sus cuerdas vocales e incluso tuvo consecuencias en su audición. La designación de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia reconfiguró el tablero de la campaña presidencial. La apuesta busca proyectar una candidatura que combine un liderazgo político de derecha con una figura popular de centro que se dio a conocer en los últimos años. Oviedo es un economista que pasó de explicar figuras en televisión como director del DANE durante la presidencia de Iván Duque a caminar por las calles buscando primero la alcaldía de Bogotá y luego la presidencia y que hoy aparece como una pieza clave en un intento del uribismo por recuperar el poder y frenar el ascenso político de Iván Cepeda, figura que para muchos sectores representa la continuidad del proyecto político que consolidó Gustavo Petro. El rostro de Juan Daniel Oviedo, que hoy es noticia del día tras aceptar convertirse en la fórmula vicepresidencial del candidato Valencia, tiene una huella visible que le acompaña desde pequeño. Se trata de una cicatriz, resultado de un accidente que ocurrió cuando tenía cinco años y vivía con su familia en Normandía, un barrio de clase media alta en el occidente de Bogotá. Oviedo creció en un hogar que funcionaba con una rutina particular. Su padre, con el que nunca tuvo una buena relación, trabajaba como piloto de avión de carga y pasaba largas temporadas fuera de casa. La figura más constante durante sus primeros años fue su madre, quien sustentaba el hogar mientras trabajaba como gerente de almacén, y su abuelo, quien hasta el día de su muerte fue una figura paterna y cuidadora cuando su madre no estaba. Su abuelo era carpintero y pasaba gran parte del día con él en la casa familiar. | Lea también: La historia entre Juan Daniel Oviedo y su novio, el diseñador Sebastián Reyes, con quien lleva 11 años. En ese ambiente pasó una infancia no muy distinta a la de muchas familias bogotanas de clase media de los años 1980. Las tardes se dividían entre juegos, televisión y tareas escolares. Oviedo compartió tiempo con su abuelo mientras esperaba que su madre regresara del trabajo. Esa rutina se vio interrumpida abruptamente una tarde de 1982. Ese día, Juan Daniel estaba jugando dentro de la casa cuando ocurrió el accidente. En el cuarto de juegos había un frasco metálico que era reutilizado como basurero cuando se acababa la leche en polvo que contenía. En medio del juego, el niño cayó sobre aquel frasco y el borde del metal le abrió la cara. La escena era caótica. El corte era profundo y la herida abarcaba gran parte del rostro. Su abuelo reaccionó de inmediato. Lo llevó al hospital Lorencita Villegas, uno de los centros médicos más conocidos de la ciudad en ese momento. Allí los médicos atendieron de emergencia y tuvieron que realizarle una larga sutura. Fueron necesarios 72 puntos, tanto internos como externos, para cerrar la herida. El accidente dejó marcas permanentes. La cicatriz más visible estaba dibujada en forma de Z en su rostro. Además de la marca física, el golpe tuvo consecuencias en su voz y oído, problemas que con el tiempo también influirían en su experiencia escolar. Cuando regresó al colegio, la cicatriz se convirtió en un elemento que lo diferenciaba de sus compañeros. El lugar donde cursó primaria y secundaria, el Colegio Nuestra Señora del Rosario, fue el escenario donde esa diferencia empezó a importar. La marca en su rostro se convirtió en motivo de constante burla. Con el paso de los años, este ambiente derivó en episodios de bullying que lo acompañaron durante gran parte de su etapa escolar. En ese contexto, Oviedo encontró la manera de responder. Su refugio era el estudio. Desde sus primeros años comenzó a destacar académicamente y pronto se acostumbró a ocupar los primeros lugares de excelencia. El rendimiento escolar se convirtió en una estrategia para afrontar el rechazo y también en una forma de construir una identidad diferente frente a quienes le molestaban. La rutina de estudio se hizo cada vez más intensa. Pasaba horas con libros y enciclopedias, concentrado en tareas y ejercicios. Mientras otros compañeros transitaban por las dinámicas sociales de la adolescencia, él reforzaba su dedicación académica. Con el tiempo, esa disciplina acabó moldeando su perfil profesional. | Lea también: ¿Cuál es el secreto de Juan Daniel Oviedo para haber logrado más de 1 millón de votos sin maquinarias ni promesas? Ese impulso por sobresalir en el campo académico continuó a lo largo de su educación universitaria y más tarde en su carrera pública. Décadas después, su nombre comenzó a ser reconocido cuando asumió la dirección del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE. Durante ese período se convirtió en una figura visible en la comunicación de cifras económicas y sociales, especialmente durante la pandemia de Covid-19, cuando las estadísticas sobre pobreza, empleo y mortalidad pasaron a formar parte del debate público diario. Su estilo pedagógico para explicar los datos y su constante presencia en los medios terminaron por construir una imagen pública distinta a la del tecnócrata tradicional. Esa visibilidad fue el primer paso hacia su salto a la política electoral. El intento más visible ocurrió cuando postuló a la alcaldía de Bogotá, en una campaña que lo posicionó como un candidato con fuerte presencia en la calle y una narrativa centrada en la importancia de los datos para la toma de decisiones públicas. Aunque no ganó la alcaldía, obtuvo más de un millón de votos y consolidó su propia base política. Ese viaje acabó llevándole a una etapa más amplia. La campaña presidencial que ahora encabeza Paloma Valencia lo incorporó como fórmula vicepresidencial en una estrategia que busca agregar un perfil técnico a un proyecto político que aspira a disputar el poder nacional en las próximas elecciones. Para quienes siguen su carrera, la historia personal de Oviedo suele aparecer como un elemento explicativo de su carácter. El accidente infantil, las cicatrices visibles y los años de acoso escolar son episodios que él mismo ha contado en distintas ocasiones para explicar cómo se formó su disciplina. En el contexto de la campaña que hoy inicia como candidato a la vicepresidencia y que se vislumbra como un enfrentamiento directo entre proyectos políticos opuestos, principalmente con Iván Cepda y su fórmula, la fuerte líder indígena Aida Quilcué, la historia personal de Oviedo ha pasado a formar parte de la narrativa que acompaña su fama dentro de la política nacional. 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