Así fue como los Abadi crearon un imperio de ropa íntima llamado

Así fue como los Abadi crearon un imperio de ropa íntima llamado

La Fiscalía investiga un presunto lavado de 730.000 millones de dólares mientras sale a la luz la historia empresarial de la familia judía que fundó la marca. La tarde de este 27 de abril, agentes del CTI de la Fiscalía llegaron sin previo aviso y con órdenes judiciales en mano a más de 400 tiendas Lili Pink en varios puntos del país. En cuestión de horas, estas tiendas populares estaban bajo ocupación judicial, junto con decenas de otros bienes. El operativo del CTI visibilizó una investigación realizada durante casi una década que revela un presunto esquema de lavado de dinero realizado por los empresarios propietarios y administradores de la marca quienes, al parecer, habrían movido ilegalmente más de 730.000 millones de pesos a través de la cadena de ropa íntima femenina. | Lea también: Cómo Lili Pink logró frenar el registro de una nueva marca en la SuperIndustria Según hallazgos preliminares, la red estaría conformada por importadores, comercializadores y empresas papeleras que simularían operaciones de comercio exterior. A través de este circuito ingresaban al país mercancías como ropa, juguetes y productos cosméticos para luego ser distribuidos en el mercado nacional para dar apariencia de legalidad. La hipótesis de los investigadores es que este flujo habría facilitado la entrada de recursos de origen ilícito y de contrabando. Cómo se creó la marca La dimensión del caso contrasta con la historia empresarial que rodeó a la marca durante años. Detrás de Lili Pink está el nombre de Max Abadi, un emprendedor formado en el negocio textil desde la cuna. Es hijo de Hyman Abadi e Ivette Abadi, descendientes de judíos que emigraron a Estados Unidos huyendo de la persecución y la pobreza en la Europa de mediados del siglo XIX. La familia llegó a Colombia en los años 50 y, con la ayuda de José Abadi, fundó en 1959 la empresa textil Lafayette, que con el tiempo se consolidó como una de las empresas del sector más importantes del país. Max Abadi creció en ese ambiente. Durante años trabajó como ejecutivo en la empresa familiar, donde adquirió conocimientos sobre tejidos, procesos industriales y mercados. Sin embargo, decidió alejarse de la administración para desarrollar sus propios proyectos empresariales, aunque mantuvo un accionariado. Esa decisión marcó el inicio de una carrera independiente que lo llevaría a diversificar sus negocios. Los condones patrocinados por Bill Gates Antes de entrar en el negocio de la ropa íntima femenina, Abadi ya había conseguido reconocimiento en otro sector: fue el creador de los condones Unique, fabricados con un material distinto al látex. El producto recibió el apoyo de un millón de dólares de Bill Gates a través de su fundación, quien vio en esta innovación una alternativa tecnológica con impacto en la salud pública. El salto a la moda femenina se produjo en 2015, cuando Max Abadi y su hijo David decidieron invertir en el segmento de la ropa interior. El proyecto contó con el apoyo de Hyman Abadi, cuya experiencia en el mundo textil fue clave en las primeras etapas. La apuesta no era menor: el mercado estaba dominado por Leonisa, una empresa fundada en 1956 por los hermanos Urrea, que durante décadas marcó el ritmo de la industria. | Lea también: Max Abadi, el empresario colombiano que hace 30 años hace fortuna con los condones Leonisa no siempre fue lo que es hoy. En sus inicios no producía ropa interior ni llevaba ese nombre, que adoptó años después en honor a la abuela de los fundadores. Con el tiempo, se expandió a varios países y consolidó una posición dominante, a pesar de enfrentar divisiones familiares que reconfiguraron su estructura accionaria. Cuando Lili Pink apareció en escena, Leonisa ya contaba con casi seis décadas de ventaja y una presencia consolidada en el mercado. Aun así, la nueva marca logró ganar terreno rápidamente. En pocos años se posicionó como una opción dirigida a mujeres jóvenes, con precios accesibles y una estrategia de expansión acelerada. El crecimiento fue evidente: pasó de decenas de tiendas a más de 400 en Colombia, además de ingresar a mercados como México, Perú, Ecuador, Costa Rica y Guatemala. Parte de este despliegue se produjo a través de franquicias, mientras que otras ubicaciones se operaron directamente. El modelo de negocio le permitió ganar terreno en el segmento de ventas minoristas, donde logró competir frontalmente con las marcas tradicionales. Lili Pink se convirtió en un referente entre los consumidores jóvenes y amplió su portafolio a productos como pijamas, ropa deportiva y trajes de baño. El imperio Abadi Los Abadi no sólo están detrás de marcas como los condones Unique, Lafayete y Lili Pink, de las que fueron sus fundadores. En su portafolio de empresas también aparecen marcas como Yoi, Intima Secret, Max Marvin e Innova Quality. | Lea también: Lili Pink, la marca de ropa íntima que desbancó a Leonisa Paralelamente a este crecimiento, la estructura empresarial también evolucionó. Según fuentes del sector, los Abadi vendieron la marca a un holding panameño conocido como Lili Brands, que asumió la propiedad del negocio. Desde entonces, la operación en Colombia se ha mantenido bajo esquemas de franquicias y licencias. Hoy, la historia de la expansión convive con la investigación judicial que busca esclarecer el origen de los recursos que circularon por ese entramado empresarial. Mientras los procesos avanzan, el caso pone bajo la lupa no solo a una marca que logró posicionarse en tiempo récord, sino a un conglomerado con múltiples líneas de negocio y presencia en distintos sectores. El contraste es evidente: por un lado, una empresa que creció hasta convertirse en una de las más visibles de su segmento; por el otro, un expediente que intenta determinar si este crecimiento estuvo acompañado de operaciones ilegales. El resultado dependerá de lo que las autoridades puedan probar en un proceso que apenas entra en su fase más visible. Navegación de publicaciones

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