Los días de descanso de la semana principal se ven amenazados por las intensas lluvias que azotan el centro del país en esta época del año. La mañana del domingo pasado en Melgar no fue normal. A las 13.30, cuando muchos turistas dormían y otros seguían en la calle entre cervezas y música, el agua llegó sin avisar con suficiente antelación y en pocos minutos cambió el ritmo de un municipio que vive del turismo. La quebrada La Melgara se desbordó y avanzó con fuerza hacia distintos sectores de la localidad, incluido uno de sus lugares más concurridos: el balneario Cafam. El fin de semana que marcó el inicio de la temporada de Semana Santa terminó con una emergencia que afectó a vecinos, comerciantes y visitantes. | Lea también: La pequeña ciudad a una hora de Bogotá llena de piscinas para pasar un buen fin de semana El agua no se quedó en un solo punto. Varias zonas del municipio quedaron inundadas y en algunas calles la corriente fue lo suficientemente fuerte como para arrastrar vehículos. La escena se repitió en barrios cercanos al río, donde el nivel subió rápidamente y obligó a la gente a abandonar sus casas como pudo. Melgar, acostumbrado a recibir viajeros de fin de semana, amaneció con caminos cubiertos de lodo, pertenencias dañadas y una sensación de confusión que recorrió a toda la población. Turistas sorprendidos al amanecer Dentro de Cafam Melgar, el impacto fue directo. Casi un centenar de familias que se alojaban allí se vieron afectadas. La mayoría había llegado para aprovechar estos días inaugurales de descanso de la Semana Santa, sin imaginar que tendrían que abandonar sus cabañas en plena noche. El agua entró rápidamente, alcanzando niveles elevados en algunos puntos y obligando a evacuaciones en condiciones difíciles. Muchas personas sólo lograron salir con lo que tenían a mano. Las pérdidas materiales fueron importantes. En las cabañas, el paso del agua arruinó muebles y electrodomésticos, además de inutilizar los efectos personales de los huéspedes. En los estacionamientos varios autos quedaron atrapados por la corriente; algunos fueron arrastrados por la corriente y otros terminaron con graves daños. Para quienes habían llegado a descansar, el saldo terminó siendo la pérdida de bienes y la incertidumbre sobre cómo recuperar lo que dejaron atrás. El desbordamiento se produjo en un momento particularmente vulnerable. A esa hora de la mañana, la mayoría de la gente tenía poco margen de reacción. Los afectados dicen que la evacuación del famoso balneario se produjo de manera acelerada, desordenada, en medio de la oscuridad y sin claridad sobre la magnitud de lo que estaba sucediendo. Conforme fueron avanzando los minutos, el agua ocupó más espacios y obligó a desplazarse hacia zonas más seguras dentro y fuera del complejo. La emergencia no sólo afectó a los turistas. En el resto del municipio la inundación afectó a viviendas, comercios y movilidad. Algunas calles quedaron bloqueadas por agua y barro, mientras los vecinos intentaban recuperar lo que podían. Los coches arrastrados por la corriente se convirtieron en una de las imágenes más visibles de la noche. La situación puso de manifiesto la vulnerabilidad de varias zonas a inundaciones repentinas. Pérdidas materiales El impacto también se sintió en la economía local. Semana Santa es una de las temporadas más importantes para Melgar, y la emergencia que se interrumpió abruptamente puede tener terribles consecuencias para hoteleros y comerciantes. Hoteles, restaurantes y otros negocios que esperaban cerrar la semana con alta ocupación tuvieron que afrontar cancelaciones y daños. Para muchos comerciantes, la temporada se perdió en cuestión de horas antes de comenzar. Conforme transcurrió la mañana, las familias afectadas se reorganizaron. Algunos fueron trasladados a alojamientos cercanos, mientras que otros buscaron apoyo en espacios disponibles en el municipio. El proceso de atención se centró en localizar a las víctimas y evaluar los daños, tanto dentro del resort como en las demás zonas impactadas. La situación dejó un saldo que va más allá de lo material. Para quienes pasaron la madrugada dentro de Cafam Melgar, la experiencia cambió la percepción de un destino que suele asociarse al descanso. Para los habitantes de Melgar, la inundación volvió a poner sobre la mesa la necesidad de revisar las condiciones de prevención ante este tipo de eventos que despertaron y asustaron a propios y extraños. Navegación de publicaciones



