así creció Storia D’Amore, la apuesta del heredero de Studio F

así creció Storia D’Amore, la apuesta del heredero de Studio F

Lo que comenzó como un proyecto de pareja terminó convirtiéndose en una cadena nacional que hoy supera los 100 mil millones de dólares y crece con el apoyo de Studio F Storia D'Amore no comenzó con un chef de renombre internacional ni con una cocina de lujo diseñada por arquitectos de vanguardia. Comenzó con algo mucho más difícil de replicar en el competitivo mundo de los negocios: una historia personal que se negaba a permanecer en el baúl de los recuerdos. Un viaje revelador por las plazas de Italia, una pareja joven y la obsesión por traer de vuelta a Colombia no sólo los sabores mediterráneos, sino la sensación de que el tiempo sí puede detenerse. Así, sin proponerse inicialmente convertirse en el gigante empresarial que es hoy, nació Storia D'Amore. Juan Camilo Acosta y Alejandra Reyes, fundadores de este gran grupo gastronómico Corría el año 2017 cuando Juan Camilo Acosta y su esposa, Alejandra Reyes, inauguraban un pequeño salón de té y repostería en el tradicional barrio granadino de Cali. En aquel momento, el espacio era íntimo, casi doméstico, con apenas unas mesas que buscaban ofrecer una escapada romántica en medio del caos urbano. Nada en aquella ubicación original sugería que estuvieran dando el primer paso para construir una cadena que, menos de una década después, superaría los 100.000 millones de dólares de facturación anual. Juan Camilo no era un extraño en los pasillos de la alta dirección: es hijo de Carlos Alberto Acosta Hazzi, el estratega que consolidó a Studio F como un gigante regional desde la década de los noventa, y nieto de la visionaria Carmen Faride Hazzi, quien fundó las bases de la moda industrial femenina en el país. Sin embargo, Storia D'Amore no era ni un proyecto heredado ni una rama del negocio textil; Fue una apuesta propia, nacida de un impulso emocional y de una aguda lectura del mercado de servicios. El concepto: La arquitectura del romance de Storia D'Amore La idea central no era abrir otro restaurante italiano en una ciudad ya saturada de pasta y pizza. El objetivo era recrear la atmósfera de los «caffès» europeos donde el tiempo parece detenerse. De ahí surgió el nombre: Storia D'Amore. Desde el primer día el diseño fue protagonista. El matrimonio entendió que, para el consumidor moderno, la luz, el peso de los platos, la selección musical y la disposición de las flores cuentan una historia tan poderosa como la calidad de un risotto. Uno de los conceptos de este restaurante Durante sus primeros años, entre 2017 y 2019, el crecimiento de la marca fue silencioso pero sostenido. El público caleño, conocido por su paladar exigente y amor por la estética, convirtió el salón de té en un fenómeno de recomendación «boca a boca» y, posteriormente, en un hito en las redes sociales. Storia D'Amore fue pionera en Colombia en diseñar espacios «instagrameables» antes de que el término se convirtiera en un cliché de marketing. Cada rincón fue diseñado para ser capturado en una fotografía, generando publicidad orgánica de invaluable valor. El salto nacional: La visión de la escala minorista El verdadero punto de inflexión se produjo luego del desafío existencial que representó la pandemia para el sector gastronómico. Mientras muchas empresas cerraban, Storia D'Amore encontró su momento para una expansión agresiva. Fue en 2021 cuando la estructura cambió: Carlos Alberto Acosta Hazzi ingresó formalmente como accionista y mentor, aportando una pieza de la que carecen la mayoría de los restauranteros: la visión de escala industrial. |Te puede interesar La fortuna de Amancio Ortega no se debe sólo a Zara, sino también a los edificios que tiene en las capitales del mundo. Carlos Alberto ya había demostrado su habilidad llevando Studio F a los showcases de México, Panamá y Chile. Esa experiencia en la estandarización del deseo fue trasladada a la mesa. Si el grupo familiar supo replicar una experiencia de moda en cien tiendas diferentes manteniendo la misma calidad, lo mismo podría hacer con un menú italiano. Así, entre 2021 y 2023 la marca dejó de ser un proyecto regional para conquistar Bogotá y Medellín. Se instalaron en zonas de muy alto tránsito y prestigio, como el Parque de la 93 y la Zona T de la capital, diseñando espacios que funcionan como escenarios teatrales. Grupo Amore: el músculo detrás de la magia Para sostener este crecimiento, la estructura tenía que ser impecable. En 2017, casi simultáneamente con el primer restaurante, Grupo Amore, se estructuró el holding empresarial liderado por Juan Camilo Acosta. Este detalle es fundamental para entender el éxito de la marca: Storia D'Amore no se gestiona como una cocina, se gestiona como una plataforma logística y de servicios. Bajo el paraguas del Grupo Amore no sólo creció la marca italiana. El grupo también integró e impulsó conceptos como Cantina La 15, un restaurante de cocina mexicana de gran formato que aportó experiencia en el manejo de altos volúmenes de comensales y shows en vivo. Hoy, el grupo gestiona ocho sedes de alto nivel en ciudades como Cali, Bogotá y Barranquilla, coordina un ejército de más de 700 empleados y atiende a más de un millón de visitantes al año. Lograr una facturación de más de 100 mil millones de dólares en un sector donde la mayoría de las empresas no sobreviven el quinto año es un testimonio de su rigor operativo. Del maniquí al mantel: ADN compartido La conexión entre Studio F y Storia D'Amore es más profunda que un apellido. La moda enseñó a la familia Acosta que el cliente no compra sólo un producto (una blusa o un plato de pasta), sino una identidad aspiracional. En Storia D'Amore, la iluminación cálida, la decoración que cambia según las estaciones y la estética casi cinematográfica están diseñadas para hacer que el cliente se sienta parte de un mundo exclusivo pero accesible. Esta lógica de «estilo de vida» se consolidó entre 2023 y 2024 con el nacimiento del Caffé D'Amore. Inspirado en la sofisticación de la costa de Amalfi, este formato más ligero permitió a la marca colonizar otros momentos de consumo: el café de la tarde, el postre rápido o una reunión de negocios informal. Con ello, el grupo cerró el círculo del ecosistema: ya no eran sólo un destino para cenas especiales, sino una marca presente en el día a día de su público. El desafío de esencia ante la expansión masiva de Storia D'Amore Hoy, Storia D'Amore enfrenta el desafío que define el destino de las grandes marcas: ¿cómo crecer sin perder la «historia» que le dio nombre? Mantener la mística de un pequeño salón de té de Cali en una operación que factura miles de millones y atiende a millones de personas requiere una disciplina férrea. El control de calidad de los insumos, la capacitación del personal para mantener un servicio empático y la renovación constante de la propuesta estética son batallas diarias. El matrimonio ha conseguido un gran reconocimiento para su grupo y restaurante. Sin embargo, el apoyo de un grupo empresarial experto en cadenas de suministro y logística masiva les otorga una ventaja competitiva que pocos competidores en el sector gastronómico pueden igualar. Lo que comenzó en 2017 como un sueño íntimo es hoy un imperio que ha redefinido el concepto de “casual Dining” en Colombia. Storia D'Amore es una prueba de que, cuando se mezcla la narración emocional con la precisión financiera, incluso un plato de pasta puede convertirse en patrimonio nacional. Es, en definitiva, el triunfo de haber comprendido que, en los negocios, el amor por los detalles es la inversión más rentable. Ver también: Navegación de publicaciones

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