¿A quién le importa la niñez en esta campaña?

¿A quién le importa la niñez en esta campaña?

Aunque sobre el papel Colombia tiene un marco sólido de protección infantil, en la práctica los resultados siguen siendo desiguales. En Colombia hay 14 millones de niños y adolescentes. No votan. Pero el próximo miércoles 22, en la Universidad de los Andes, tendrán la oportunidad de hacer algo poco común en la política colombiana: hacer preguntas directas a quienes aspiran a gobernar el país. El conversatorio fue organizado por NiñezYA y el Centro Imagina, y las invitaciones a los candidatos presidenciales fueron enviadas hace más de un mes. Lo que pase ese día, quién llegue y quién no, dirá basta. Porque en plena campaña presidencial, el debate público se centra, como siempre, en la economía, la seguridad y el empleo. Son discusiones necesarias. Pero hay un tema que pocas veces logra ocupar ese mismo nivel de atención y que, paradójicamente, define como ningún otro el futuro del país: la infancia. Se sigue tratando como una cuestión técnica, casi sectorial, cuando en realidad es profundamente política. Tanto es así que en Colombia la visibilidad del tema ha dependido históricamente no sólo del Presidente, sino también de figuras informales: las primeras damas han desempeñado frecuentemente un papel de portavoz y movilización en la infancia que ha terminado siendo más visible que el de muchos ministros. Esto dice algo sobre el lugar que ocupa la infancia en la arquitectura formal del poder y sobre lo que aún queda por construir. En Colombia, más de 3 millones de niños y niñas viven en condiciones de extrema pobreza. La violencia contra los niños, en los hogares, en los territorios en conflicto, en los entornos digitales, sigue siendo una realidad que el Estado no ha logrado contener de manera sostenida. No por falta de leyes o marcos institucionales. Por falta de prioridad real. Y esa prioridad, en Colombia, depende en gran medida de las decisiones presidenciales. No sólo porque el Presidente formula el Presupuesto General de la Nación y orienta el Plan Nacional de Desarrollo, y ambos determinan si se financia o no la niñez, sino porque tiene la capacidad de designar líderes claves y marcar el nivel de atención que el Estado le da al tema. La propia política de primera infancia, por mandato legal, cuenta con un delegado directo de la Presidencia dentro de su mecanismo de coordinación. La Presidencia no es un actor externo a la política infantil: está literalmente dentro del sistema. Eso se traduce en algo muy concreto: cuando la Presidencia lidera, el sistema se mueve. Cuando no, se fragmenta. El ICBF, los sistemas de protección, las políticas de primera infancia, la coordinación con salud y educación, las respuestas a la violencia contra la niñez: todo depende, en gran medida, de decisiones que se tomen al más alto nivel. No son programas técnicos. Son apuestas políticas. Por lo tanto, aunque sobre el papel Colombia tiene un marco sólido de protección infantil, en la práctica los resultados siguen siendo desiguales. La infancia no depende sólo del ICBF; Depende de cuánto poder político, presupuestario y de coordinación esté dispuesta a poner la Presidencia al servicio de una política de infancia seria y sostenida. Esta transición, de la voluntad personal a la institucionalidad consistente, sigue siendo una tarea pendiente. En este contexto, la situación electoral abre una oportunidad. No sólo para escuchar propuestas, sino para entender cuán dispuesto está el próximo Presidente a asumir la infancia como una prioridad real, más allá de las declaraciones. La conversación del miércoles es sólo eso: un termómetro. Allí estarán niños, niñas y adolescentes de Aldeas Infantiles SOS y otras organizaciones infantiles, que forman parte de Niñez Ya, con preguntas reales, esperando respuestas reales. En campañas marcadas por agendas apretadas y discursos calculados, este será quizás uno de los pocos momentos en que los candidatos tendrán que responder directamente a quienes no votan. La pregunta es simple: ¿van? Porque en ese solo hecho, en la decisión de ir o no ir, de priorizar ese espacio o no, ya será parte de la respuesta a la pregunta que titula este artículo. 19 niñas, niños y adolescentes viajarán a Bogotá desde diferentes regiones del país para estar allí. No van a escuchar promesas. Van a hacer preguntas. El miércoles sabremos quién está dispuesto a contestarlas. _______________ Perfil Esteban Reyes, Director Nacional de Aldeas Infantiles SOS Abogado de la Universidad de Los Andes, magíster en Educación de la Pontificia Universidad Javeriana y magíster en Derechos del Niño de la Université Paris 8, en Francia. Actualmente es director nacional de Aldeas Infantiles SOS, ONG internacional que brinda atención directa a niños, adolescentes y jóvenes en situación de desprotección, fortalece a familias en situaciones de riesgo o crisis y aboga por la defensa de los derechos de la niñez y las familias. Su amor por las causas sociales y, principalmente, por la niñez, lo llevó a trabajar en la Fundación Tiempo de Juego, la Defensoría del Pueblo, entre otras entidades, donde se relacionó con la protección de los derechos de las poblaciones más vulnerables y reconoció de cerca las necesidades de niños y niñas. Del autor: Atacar a mujeres, violar a niños Navegación de entradas

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