¿Qué pasa con el consumo de leche? ¿Por qué esta proteína es tan atacada? La leche forma parte de la dieta humana desde hace más de 10.000 años. Con el paso del tiempo y sobre todo en los últimos años, han surgido una serie de mitos en torno a su consumo, algunos a favor y otros en contra, pero el valor nutricional de la leche es espectacular. | Le puede interesar: La extraña empresa colombiana con nombre de petrolera árabe que quiere quedarse con el Deportivo Pereira Hay varios mitos. Por ejemplo, se dice que la leche engorda, que el hombre es la única especie que consume lácteos, que la leche no se puede consumir en la edad adulta porque es dañina, que la leche no es digerible, que los lácteos tienen trazas de antibióticos, una serie de mitos que no son ciertos. ¿La leche engorda? Uno de los mitos más recurrentes es que la leche engorda y que provoca problemas relacionados con el sobrepeso. Eso no es cierto. La leche y sus derivados son productos que por el contrario tienen un excelente contenido en nutrientes en términos generales, son muy ricos en proteínas, en vitaminas de diversos tipos, la grasa es fundamental en la dieta humana. Hay una recomendación en determinadas circunstancias: que la leche, por su contenido en grasa, en determinadas personas tiene que consumirse desnatada, pero en general y en el caso de los niños, por ejemplo, es un alimento imprescindible. Además, existen diferentes tipos de leche, la hay descremada, cuando se requiere, o la hay entera, dependiendo; Los niños pequeños menores de dos años deben consumir leche entera y los niños mayores deben tomar esta proteína dependiendo de sus necesidades. ¿La leche es buena para los huesos, sí o no? Los derivados de la leche son las principales fuentes de calcio para los humanos. Entre los alimentos comunes y fundamentales que consume el ser humano, la leche es el que tiene más contenido y el que mayor biodisponibilidad, es decir, el que más aprovecha el organismo. Es fundamental en la dieta de niños y adultos, especialmente durante los primeros 25 o 30 años, que es cuando se forma la masa ósea y la leche es la principal fuente. El componente principal de los huesos es el calcio (99%), por lo que consumir calcio en porciones adecuadas asegura una adecuada formación de masa ósea. Mire, la osteoporosis es una de esas enfermedades crónicas no transmisibles que cada vez son más frecuentes y parece que se deriva de que no se consume adecuadamente el calcio, principalmente el de la leche. ¿Las otras “leches” que se promocionan en el mercado son tan nutritivas como la leche de vaca? Últimamente la leche ha sido sustituida por otras “leches”, como la de coco, arroz, almendras y estos productos no dan leche. El único que da leche es el mamífero, es decir que estas bebidas vegetales no reemplazan el contenido de calcio y nutrientes que tiene la leche. Esta proteína se considera un alimento fundamental para niños y personas entre los veinte y los treinta años. ¿Cómo se debe consumir la leche? Pues la verdad es que la leche, desde el punto de vista higiénico, se tiene que consumir ya pasteurizada, digamos, ya cosechada. No se recomienda el consumo de leche fresca de vaca ya que, con el tipo de succión, por la forma en que se obtiene, es leche que puede correr el riesgo de tener algún tipo de infección y no es recomendable. Por lo que la recomendación es consumir leche ya cosechada, pasteurizada y apta para el consumo humano. Si no se dispone de leche pasteurizada hay que cocinarla para poder consumirla. ¿Es cierto que la leche de vaca tiene antibióticos? No, lo cierto es que este mito nació a raíz de que el ganado debe ser vacunado con antibióticos para prevenir algunas enfermedades mamarias de la vaca y que, supuestamente, esto se transmite mediante la lactancia. Este es un componente fundamental para la vaca, para controlar la mastitis. Esto ocurre frecuentemente en el ganado vacuno en diferentes países del mundo. Sin embargo, esto no afecta ni pasa por la lactancia, no afecta la calidad de la leche. La leche, antes de su consumo, es sometida a diferentes pruebas de control de calidad, por lo que cuando es pasteurizada cumple con todos los diferentes estándares requeridos para ser utilizada por el ser humano. La leche es fundamental en la dieta de niños y adultos, especialmente durante los primeros 25 o 30 años, que es cuando se forma la masa ósea y esta proteína es la fuente principal. Mitos y verdades sobre el consumo de leche Aunque la leche ofrece un altísimo valor nutricional, y es un alimento cuyos beneficios para el organismo son irrefutables y comprobados en el día a día de millones de personas en todo el mundo. En las últimas décadas han surgido teorías sobre su supuesto daño al organismo o su consumo en adultos, que en realidad están asociadas a condiciones particulares de salud o al consumo descontrolado de alimentos con altos niveles de grasas, azúcares, etc., en los que los lácteos simplemente entran ocasionalmente. La nutricionista y dietista Bertha Forero sostiene que existe una condición común que puede estar asociada al consumo de leche: la intolerancia a la lactosa. La leche, como miles de otros alimentos, contiene su propio tipo de azúcar, llamado lactosa, que es un disacárido compuesto de galactosa y glucosa. “La lactosa se divide en el intestino delgado, gracias a la lactasa, que es una enzima que se produce en el borde de las vellosidades del intestino. La intolerancia a la lactosa ocurre cuando los bordes de estas vellosidades se vuelven cuadrados y la lactasa no se produce eficientemente, por lo que la lactosa sigue su curso sin dividirse, provocando dolor abdominal, gases, diarrea y otras dolencias. Hay personas que nacen con esta condición, y otras que la desarrollan con el tiempo, aunque no hay una edad promedio establecida”, explicó el experto. Añadió que la buena noticia es que existen muchos lácteos que ya solucionan este problema y se pueden consumir sin preocupaciones. La más conocida actualmente es la leche sin lactosa, que viene con lactasa, por lo que separa la glucosa y la galactosa de su envase, y estas sustancias pueden ser absorbidas por el intestino sin mayores contratiempos. Otros productos, como el yogur y el kumis, tienen bacterias beneficiosas que descomponen la lactosa y también sirven como una alternativa nutricional con todos los beneficios nutricionales de la leche, pero sin afectar a quienes son intolerantes a la lactosa. “Con los quesos semicurados y curados pasa lo mismo, por lo que quesos como el Brie, Manchego, Holandés, Parmesano y Cheddar, por ejemplo, son una buena opción para las personas intolerantes a la lactosa”, afirmó Bertha Forero. Por otro lado, los quesos frescos, muy populares en Colombia, como el queso campesino y el de cuajada, sí presentan inconvenientes para las personas con intolerancia a la lactosa, ya que tienen un grado de maduración mucho menor, donde las bacterias beneficiosas no pueden descomponer la lactosa. La nutricionista indicó que, para quienes son fanáticos de estas variedades de queso, o de la leche entera, pero tienen intolerancia, pueden pensar en los suplementos de lactasa, que generalmente se venden en cápsulas, pero sería recomendable consultar primero con un médico o nutricionista. «Por último, no existe ninguna condición médica o enfermedad crónica que impida a grandes grupos de población desterrar completamente de sus vidas la leche y sus beneficios, pero sí hay casos de personas con condiciones de salud muy específicas que se ven obligadas a abandonar por completo los productos lácteos. Por ejemplo, situaciones aisladas, como las de personas a las que les extirpan la vesícula», concluyó. *Con información proporcionada por Fedegán.





