La historia de Saeta, la pequeña marca colombiana que viste a la selección Haití que vuelve al Mundial

La historia de Saeta, la pequeña marca colombiana que viste a la selección Haití que vuelve al Mundial

La empresa fundada por Pedro Carrero en Bogotá con dos máquinas de coser y que vistió a Santa Fe y Millos, llega a su primer Mundial como patrocinador oficial. La noche en que Haití aseguró su clasificación al Mundial de 2026, como no lo hizo hace 53 años, el estadio resonó como si toda la isla hubiera decidido cantar al mismo tiempo. Entre los abrazos, la euforia y las banderas azul y roja ondeando como antorchas, hubo un detalle que llamó la atención de más de un colombiano: el nombre estampado en el pecho de los jugadores. «Flecha». Una palabra familiar, casi nostálgica, que hace décadas apareció en las camisetas de Santa Fe y Millonarios y otras selecciones nacionales, mucho antes de que Adidas o Fila llegaran a vestir a los grandes del fútbol colombiano. | Le puede interesar: El centro comercial de Bogotá que invertirá mil millones de pesos para atraer más clientes Allí estaba, en el epicentro de una clasificación histórica, la marca que nació en un comedor bogotano y que ahora cruzaba la frontera más grande de su historia: el regreso a un Mundial de Haití en 52 años, y el primero de Saeta como marca oficial en un Mundial. La historia detrás de ese nombre que recorrió el mundo comenzó en 1982, cuando Pedro Aníbal Carrero, estudiante de ingeniería industrial y aficionado al deporte, decidió montar su propio taller de ropa deportiva. No tenía más que una máquina de plataforma, una fileteadora y la convicción –casi obstinada– de que podía crear una gran marca desde cero. En el comedor de su casa, entre rollos de tela y sudaderas recién cortadas, nació Saeta Sport. En un principio eran uniformes de ligas locales, prendas sencillas pero diferentes, confeccionadas con tejidos más suaves y brillantes de lo habitual en la época. El salto llegó más rápido de lo que Carrero imaginaba. En 1983, Saeta logró vestir a Independiente Santa Fe y se convirtió en una de las primeras marcas colombianas en aparecer como logo oficial en un uniforme profesional. A partir de ahí, la marca se hizo común en los estadios: Millonarios, América, Cali, Once Caldas, Cúcuta, Pasto, Pereira, Quindío… en menos de diez años, Saeta estuvo presente en 13 equipos del fútbol colombiano. En 1991 ya había traspasado fronteras, alcanzando su primera exportación a Suecia. Y mientras la empresa crecía, Carrero optó por la innovación técnica: tejidos más resistentes, más brillantes y más duraderos. También incorporó un componente social que pasó a formar parte de su ADN: buena parte de la producción estaba en manos de madres cabeza de familia. En Saeta Sport la producción está a cargo de las madres cabeza de familia. Durante los años noventa la marca no sólo producía, también formaba. Creó el Club Saeta Futsal, que impulsó el desarrollo del microfútbol colombiano y proyectó a la empresa como un actor clave en ese escenario. Ya en la década de 2000, la expansión llegó a nuevos deportes y eventos. En 2011 se vistió para la selección colombiana de fútbol sala campeona del mundo. Luego pasó al atletismo, al voleibol, al baloncesto y al tiro con arco. La alianza con Haití La relación con la selección haitiana no nació de un contrato, sino de la solidaridad. Luego del devastador terremoto de 2010, la marca colombiana decidió donar uniformes a la selección nacional como gesto de apoyo. Lo que comenzó como ayuda humanitaria se convirtió en un vínculo sostenido que acabó formalizándose en 2013 con el primer acuerdo de patrocinio. Desde entonces, Saeta ha vestido a Haití en la Copa América Centenario 2016, en las eliminatorias de la Concacaf y en decenas de torneos internacionales, siempre con diseños que incorporan elementos culturales haitianos: estampados inspirados en la bandera, referencias textiles típicas de la isla, detalles pensados ​​para conectar al equipo con su identidad. En 2026, ese vínculo los llevará juntos a un Mundial: Haití regresa tras su única participación en 1974, y Saeta se estrena como marca en la competición más grande del planeta. El presidente Gustavo Petro celebró públicamente el logro, considerándolo un ejemplo de cooperación deportiva entre países de América Latina y el Caribe. Más allá del fútbol, ​​Saeta también ha equipado a equipos como los Guaros de Lara de Venezuela, campeones de la Liga Sudamericana de Básquetbol, ​​la Copa Intercontinental y la Liga Nacional Bolivariana. El club incluso recibió el Premio Gigantes al Mejor Club FIBA ​​en 2017 con uniformes hechos en Colombia. En los deportes olímpicos, la marca está presente desde Río 2016 en tiro con arco y desde París 2024 en atletismo, acompañando a decenas de deportistas en escenarios internacionales. Su vínculo más fuerte, sin embargo, sería en el deporte paralímpico: desde Londres 2012, Saeta ha vestido al Comité Paralímpico Colombiano en todas las ediciones, incluidas Río 2016, Tokio 2020 y París 2024. La empresa también fabrica indumentaria para universidades, entidades públicas y privadas, y ha trabajado con marcas globales como Puma y Umbro en contratos de indumentaria. Sigue siendo una empresa privada colombiana, bajo la razón social Saeta International Sports Wear SAS, con miembros de la familia Carrero aún liderando posiciones estratégicas. En un mercado dominado por los gigantes globales y la fabricación asiática de bajo coste, Saeta se mantiene fiel a su esencia: producción nacional, calidad textil y alianzas deportivas que le permitan abrirse camino fuera. Su historia con Haití resume esa filosofía. Lo que comenzó como un gesto de solidaridad se convirtió en un trampolín internacional y una demostración de que, incluso desde un comedor de Bogotá, una marca colombiana puede llegar al escenario más grande del fútbol sin perder su identidad. | Ver también:

Fuente de la Noticia

Compartir en: