Nariño, Colombia. — Una nueva tragedia enluta a las regiones mineras de Colombia luego de que un deslizamiento de tierra colapsara una mina de oro de extracción ilegal en el municipio de Iscuandé, en el departamento de Nariño (al suroeste del país). El fatídico alud sepultó a decenas de personas que se encontraban trabajando en el yacimiento, dejando un saldo trágico de al menos 14 víctimas mortales, de las cuales 12 eran mujeres, y al menos siete personas gravemente heridas que debieron ser trasladadas a centros de salud de la región.
El colapso del talud se produjo en la vereda Chambergo y desató el pánico entre los mineros y la comunidad local, quienes con herramientas rudimentarias y sus propias manos iniciaron las desesperadas labores de rescate en medio del lodo y las rocas, antes de la llegada de las autoridades. El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, expresó su profundo pesar y confirmó que hay «familias enteras que han perdido la vida» en este lamentable suceso.
La situación en la zona es de alta tensión no solo por el luto y las complejas labores de recuperación, sino también por el contexto de seguridad. La región de Nariño enfrenta la presencia de diversos grupos armados ilegales que se lucran del control de estos yacimientos, lo que dificulta significativamente el acceso y la operatividad de los equipos de emergencia oficiales, Protección Civil y la Cruz Roja en el área del desastre.



