Así es como MinAmbiente sacrificará 80 hipopótamos que deambulan por el Magdalena Medio

Así es como MinAmbiente sacrificará 80 hipopótamos que deambulan por el Magdalena Medio

La eutanasia para eliminar casi la mitad de los 170 animales pesados, historia que inició Pablo Escobar, le costaría al Estado más de 7 mil millones de dólares El Gobierno Nacional lanzó un plan para sacrificar a cerca de 80 hipopótamos, en una decisión encabezada por el Ministerio del Medio Ambiente para contener el crecimiento de esta especie invasora que llegó a Colombia de la mano del narcotraficante Pablo Escobar, quien trajo cuatro ejemplares (tres machos y una hembra) en 1981. La medida, que se llevaría a cabo en El segundo semestre del año, marca un punto de inflexión en el manejo que se le ha dado a estos animales en el Magdalena Medio. La ministra Irene Vélez autorizó la implementación del protocolo, que forma parte de una estrategia más amplia de control poblacional. El plan surge en un contexto en el que la población de estos animales ya supera los 170 individuos y continúa expandiéndose, generando impactos ambientales y riesgos para las comunidades. Estrategia oficial para la eutanasia de hipopótamos en Colombia El documento, elaborado en 2025, establece que la eutanasia forma parte de la «caza de control», una medida legal destinada a reducir las poblaciones cuando hay impactos ecológicos, sociales o económicos. La ejecución del procedimiento está en manos de las autoridades ambientales regionales, con el apoyo de médicos veterinarios expertos en vida silvestre, quienes determinan qué individuos intervenir y en qué condiciones. El protocolo define que se debe garantizar una muerte rápida, con pérdida inmediata del conocimiento y mínimo sufrimiento. Se prioriza un esquema de dos etapas: primero la desensibilización del animal y luego la inducción irreversible de la muerte. El director general de @inst_humboldt, Hernando García, explica por qué es necesario actuar contra el crecimiento del hipopótamo común en Colombia 🇨🇴Esta especie invasora llegó al país en los años 80 con solo cuatro individuos y hoy supera los 200 ejemplares en el Magdalena… pic.twitter.com/9EZTE2A2lf—MinAmbiente Colombia (@MinAmbienteCo) 15 de abril de 2026 Química de la eutanasia: sedación, anestesia y sobredosis Uno de los caminos definidos es el método químico. Esto comienza con la captura o acercamiento del animal mediante cebos y estrategias de contención. Posteriormente se aplica una inmovilización química con dardos que contienen sedantes y anestésicos. Tras una sedación profunda, que puede durar entre 10 y 20 minutos, el equipo veterinario interviene directamente sobre el animal. Se instalan accesos venosos y se administran combinaciones de medicamentos en dosis calculadas según el peso del individuo. El protocolo contempla el uso de anestésicos, opioides y sedantes como ketamina, fentanilo o pentobarbital; En definitiva, la eutanasia se produciría mediante sobredosis que provocan depresión respiratoria, paro cardíaco y muerte cerebral. Sin embargo, el documento advierte que este método tiene limitaciones. El tamaño de los hipopótamos requiere grandes dosis de medicamentos, lo que aumenta los costos y la complejidad operativa. Le puede interesar: El día que Pablo Escobar mandó pintar unos burros viejos para cambiarlos por cebras que fueron confiscadas Eutanasia física: disparos de alta precisión El segundo enfoque es el método físico, considerado en algunos casos más rápido y práctico. Consiste en el uso de armas de fuego de alto calibre para provocar un daño inmediato en el cerebro del animal. El protocolo especifica que se deben utilizar rifles de largo alcance con calibres como 0.375 o 0.50 y el disparo debe dirigirse a puntos específicos del cráneo para asegurar la pérdida instantánea del conocimiento y la muerte. Este procedimiento sólo puede ser realizado por personal capacitado. Además, se recomienda realizar la intervención lejos de cuerpos de agua para facilitar la manipulación posterior del cadáver. Verificación de la muerte y control del procedimiento Tras la intervención, el protocolo exige confirmar la muerte del animal. Se deben comprobar signos como ausencia de respiración, pulso, reflejos y respuesta ocular para evitar riesgos al personal. En algunos casos se contemplan necropsias. Estos procedimientos deben realizarse en menos de 24 horas y en condiciones controladas debido al riesgo que implica la manipulación de animales de gran tamaño. Todo el proceso debe estar documentado. Se requiere grabación fotográfica o de vídeo, además de informes técnicos elaborados por los veterinarios responsables. Disposición final: inhumación y cremación Una de las fases más detalladas del protocolo es la disposición de los cadáveres. El entierro se considera el método principal porque es rápido, económico y seguro. Para ello se deben seleccionar terrenos alejados de fuentes de agua, con condiciones geológicas estables y sin riesgo de contaminación. Los fosos para animales grandes deben tener entre 4 y 5 metros de profundidad. Antes de cubrir el cuerpo, se recomienda perforar cavidades para evitar la acumulación de gases. Cada ejemplar debe ser cubierto con aproximadamente 200 kilos de cal para controlar olores y riesgos para la salud. Ahora, aunque el Ministerio de Medio Ambiente también considera la incineración como una alternativa, este proceso es mucho más técnico ya que debe realizarse en hornos especializados a temperaturas superiores a los 750 °C, cumpliendo estrictas normas ambientales. Un plan entre presiones y cuestionamientos Los avances del protocolo se dan en paralelo a los cuestionamientos públicos. El ambientalista Nicolás Ibargüen ha alertado sobre la falta de experiencia en Colombia para intervenir animales de este tamaño. Según sus estimaciones, los costos podrían superar los 7.000 millones de pesos inicialmente proyectados. A esto se suma la presión política. La senadora Andrea Padilla ha señalado que existen alternativas internacionales que no han sido completamente evaluadas (como el transporte de hipopótamos a santuarios naturales fuera de Colombia). También ha cuestionado la ausencia de estudios genéticos que avalen algunas decisiones oficiales. Mientras tanto, el Gobierno avanza en la implementación de una solución y la eutanasia de los hipopótamos se perfila como una de las alternativas más viables, aunque representa intervenciones ambientales más complejas y costosas en el país. También puedes leer: Van al pueblo del Chapo Guzmán: la expulsión de los hipopótamos de Pablo Escobar de Colombia Navegación de publicaciones

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