El plan perfecto para semana santa es visitar 4 iglesias antiguas de 4 municipios cercanos a Bogotá

El plan perfecto para semana santa es visitar 4 iglesias antiguas de 4 municipios cercanos a Bogotá

En Sopó, Zipaquirá, Ubaté y Cáqueza se alzan estas majestuosas iglesias a donde llegan cada año miles de visitantes en medio de un recorrido que es una tradición. En el Departamento de Cundinamarca, a 40 minutos de Bogotá saliendo por la carretera del norte y pasando por el municipio de Chía y muy cerca del pueblo de Briceño, se encuentra el municipio de Sopó, un pueblo agroindustrial de la sabana de Cundinamarca con más de 30 mil habitantes. Doce arcángeles misteriosos en Sopó Los soposeños viven de la agricultura, la industria y el turismo. Allí, en el parque principal de este pueblo, se encuentra la antigua iglesia del Divino Salvador, fundada en 1612 por los padres dominicos. Esta estructura es una de las joyas coloniales más importantes de Colombia porque en su interior se encuentra una famosa colección de doce arcángeles pintados al óleo en el siglo XVII. La nota distintiva, que muchos han considerado misteriosa y otros simplemente curiosa, es que los arcángeles tienen rasgos que no pueden definirse como masculinos o femeninos. No binario, dirían algunos hoy. Esta importante y antigua parroquia colonial es uno de los sitios de arte y turismo religioso de la sabana de Bogotá que puedes visitar en esta Semana Santa. Otro de los sitios religiosos de alto valor histórico que se pueden visitar en Sopó durante esta semana mayor es el Santuario del Señor de la Piedra, lugar de peregrinación descubierto en 1753 por doña Rosa Nieto, lavandera del municipio quien encontró la piedra donde está estampada la imagen de Jesucristo muy cerca de la quebrada La Molla, en la Carrera 2 Este # 4 -02. Este lugar es visitado frecuentemente por feligreses en busca de un milagro. Monumento Nacional en Zipaquirá Otro de los municipios cercanos a Bogotá que se pueden visitar durante Semana Santa es Zipaquirá, a menos de una hora de Bogotá después de pasar por los municipios de Cajicá y Chía. Este pueblo tiene una temperatura entre 12 y 18 grados centígrados y tiene una población de más de 160 mil habitantes. Un dato especial es que en Zipaquirá hay más mujeres que hombres. En Zipaquirá se encuentra la antigua e imponente catedral de la Santísima Trinidad y San Antonio de Padua, ubicada al lado norte de la plaza comunitaria. Esta importante iglesia tiene un estilo neoclásico y su construcción tomó 11 años: las obras comenzaron en 1805 y no fue inaugurada hasta el 19 de noviembre de 1916 por el arzobispo de Bogotá Bernardo Herrera Restrepo. El templo fue diseñado por Fray Domingo de Petrés y el 12 de marzo de 1982 fue declarado monumento nacional mediante Resolución 002. Sin duda, es un sitio turístico e histórico para visitar en esta semana de reflexión. Un Cristo sudoroso en Ubaté Luego de Zipaquirá visitamos el municipio de Villa de San Diego de Ubaté, mejor conocido simplemente como Ubaté, capital de la provincia del mismo nombre en Cundinamarca. Su nombre proviene de la palabra muisca “Ebate” que significa tierra lechera o semillero de anchoveta: este pueblo es reconocido a nivel nacional como la capital lechera de Colombia por su alta producción láctea, se ubica a 96 kilómetros de Bogotá al pie del cerro Santa Bárbara y cuenta con más de 50 mil habitantes. En este pequeño pueblo de Cundinamarca se encuentra la imponente Basílica del Santo Cristo de Ubaté, mejor conocida como la antigua iglesia de Ubaté, una impresionante estructura de estilo neogótico francés que data del año 1939, ubicada en el parque Ricaurte, en el sector principal del pueblo. Esta iglesia es muy famosa por dos puntos históricos: el primero es que en su interior se encuentra la imagen milagrosa del Santo Cristo, de quien dicen sudó en 1619, y en el exterior hay una aguja de 67 metros de altura que corona la torre principal del templo. Este ícono arquitectónico del altiplano cundiboyacense puede verse desde casi cualquier parte del valle de Ubaté. El chapitel es un elemento muy conocido del estilo gótico, que busca elevarse al máximo para simbolizar la elevación hacia lo Divino. Por su historia y los milagros del Santo Cristo, este destino es importante para quienes disfrutan del turismo religioso durante la Semana Santa sin gastar mucho. Un nuevo templo después del terremoto Nuestro recorrido finaliza en Cáqueza, municipio conocido como la ciudad del amor y el mar, capital de la oriental provincia de Cundinamarca, ubicada a sólo 39 kilómetros al sureste de Bogotá. El pueblo fue fundado el 23 de octubre de 1600 por el oidor español Luis Enríquez, y su nombre proviene de la lengua chibcha, y significa “cercado” o “región sin bosque”; Cáqueza cuenta con más de 18 mil habitantes que viven de la agricultura y la ganadería. En el parque principal de Cáqueza se encuentra la antigua parroquia conocida como basílica menor de la Inmaculada Concepción de Cáqueza, construida por el párroco Ismael Téllez, e inaugurada el 8 de diciembre de 1936 por el Arzobispo Juan Manuel González. El templo original del municipio fue sacudido por el terremoto de 1743, sufrió muchos daños y tuvo que ser reconstruido. Esta iglesia es muy importante por su arquitectura de estilo colonial y porque representa un símbolo de fe en el oriente de Cundinamarca. De camino a Villavicencio, los viajeros pueden detenerse allí y descubrir una joya religiosa. Navegación de publicaciones

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