Un abogado manizaleño cambió los códigos de la cocina: con $40 millones lanzó Sr. Buñuelo, que hoy tiene decenas de tiendas en el país. Con una caja de buñuelos en la mano y varios volantes impresos, el joven empresario se paró en una estación de TransMilenio en Bogotá para atraer clientes a su pequeño negocio recién inaugurado. La estrategia parecía sencilla: regalar el producto para que la gente lo conociera. Pero la realidad fue otra. “Ni siquiera los recibieron como regalo”, recordaría más tarde el empresario. Aquel episodio, que hoy parece una anécdota casi cómica, fue el inicio de lo que acabaría siendo Sr Buñuelo, una marca que en pocos años pasó de una pequeña tienda a una cadena con decenas de puntos de venta en varias ciudades del país. César Valencia. Detrás de la idea está César Valencia, un abogado nacido en Manizales que decidió cambiar el rumbo tradicional de su profesión por el mundo de los negocios. Buñuelo nació oficialmente en 2019, después de varios intentos del emprendedor por encontrar un modelo de negocio que pudiera arrancar con pocos recursos. El capital inicial fue modesto: 40 millones de pesos que pidió prestados a su familia. Con ese dinero comenzó a estructurar la marca, mientras la receta, el concepto y la identidad del negocio se desarrollaban en Manizales antes de llevarlo a Bogotá, mercado donde decidió probar suerte. El donut que surgió del reto de Navidad Valencia era claro: transformar uno de los alimentos más tradicionales del país en un negocio que funcionara todo el año. El buñuelo, una de las masas más emblemáticas de la gastronomía colombiana, está profundamente asociado a la época navideña. Cada diciembre acompaña natillas y chocolate caliente en miles de hogares del país. La pregunta era simple, pero poderosa: ¿por qué no comer buñuelos en cualquier época del año? Con esa idea nació la apuesta del señor Buñuelo. La estrategia consistió en reinventar el producto: ofrecerlo relleno de sabores como chocolate, arequipe, frutos rojos o queso, además de presentarlo en diferentes formatos y tamaños. |Quizás te interese. Así fue el grave accidente de Juan Daniel Oviedo que dañó su habla y audición y lo obligó a vivir una infancia difícil. El concepto parecía arriesgado. Pero la idea funcionó. En mayo de 2019 abrió el primer punto de venta en Bogotá. Antes de finalizar ese mismo año ya habían abierto otras tiendas, impulsadas por la buena acogida por parte del público. La marca empezó a hacerse visible en zonas comerciales, centros comerciales y estaciones de transporte, con una imagen fácilmente reconocible: un personaje bigotudo que se convirtió en la cara de la empresa Sr Buñuelo: de tienda a cadena. El crecimiento fue rápido. En pocos años, la empresa pasó de ese primer punto a más de 50 tiendas, varias de ellas operando bajo el modelo de franquicia. Además, el negocio comenzó a generar empleo para más de cien personas en el país. El éxito se explica en parte por una fórmula sencilla: tomar un producto muy arraigado en la cultura colombiana y presentarlo de una manera diferente. Pero también por la estructura empresarial que se formó en torno al proyecto. Valencia se rodeó de socios y colaboradores que aportaron experiencia en áreas como finanzas y operaciones. Entre ellos se encuentra Rafael Pineda, que ha participado en la ampliación y organización del negocio. En diciembre, temporada natural del producto, las ventas se disparan. Sin embargo, el objetivo de la marca siempre ha sido demostrar que el buñuelo no es exclusivo de esa época del año. De hecho, la propia Valencia ha explicado que en diciembre venden unas 1,8 veces más que otros meses, lo que confirma que el consumo se mantiene durante todo el calendario. El negocio de reinventar lo tradicional Historias como la del señor Buñuelo muestran una tendencia cada vez más visible en el emprendimiento colombiano: reinterpretar productos tradicionales y convertirlos en marcas modernas. La empanada, la arepa o el café han seguido caminos similares. En el caso del buñuelo, el desafío fue mayor porque su consumo estaba profundamente ligado a una tradición estacional. Uno de los negocios del señor Buñuelo. Pero Valencia optó por algo diferente: convertir esa masa dorada que normalmente aparece en las mesas navideñas en un producto urbano, rápido y adaptable a los hábitos de consumo de las nuevas generaciones. La escena de aquel joven dando buñuelos en una estación de TransMilenio hoy parece parte de la mitología del emprendimiento. Un recordatorio de que algunos negocios de éxito empiezan exactamente así: con una idea sencilla, una caja de producto en la mano… y mucha insistencia. Ver también: Navegación de publicaciones





